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Las calles y la democracia

06 de mayo de 2014 - 11:26 p. m.

A pocos días del Mundial de Fútbol, nuevas olas de protestas surgen en Brasil. En Río de Janeiro la muerte de Douglas –DG–, bailarín de un programa de la Red Globo, provocó conmoción, sobre todo porque algunas investigaciones apuntan el involucramiento de la policía, lo que reabre el debate sobre el método de combate a la violencia en las favelas.

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Cuando los brasileños salieron a las calles en junio de 2013, el movimiento daba clara muestra de indignación, pero estaba desorganizado, lucía difuso y su agenda aceptaba todo tipo de inconformidad. Además, fue vulnerable a diferentes tipos de infiltración. Ocurrieron múltiples protestas en varias partes del país por diferentes razones como el costo del transporte, la corrupción, el tráfico de drogas, los sobrecostos del Mundial 2014, el impacto del megaevento en la vida de millones de brasileños y sus efectos inflacionarios. Esta agenda abierta debilitó el movimiento, pero hizo a Brasil pensar. La presidenta Dilma Roussef afirmó en su pronunciamiento que “Brasil despertaba más fuerte”. Un Brasil mayoritariamente de clase media se levantó con mayores demandas.

A pocos días del Mundial, Brasil afronta nuevas protestas, temas recurrentes vuelven a las calles, en un año electoral. Con protestas y bajo la fuerte presión del ambiente electoral, la presidenta Roussef tendrá que garantizar la seguridad y posiblemente utilizará medidas de fuerza. La expectativa es que sean medidas preventivas y no detonadores de violencia urbana incontrolable.

La pregunta es: ¿la emoción de ver a Brasil jugar, la fuerza de la camiseta amarilla, la genialidad de Neymar tendrán el poder y la magia para evitar el desbordamiento de las protestas alrededor de los estadios? O, ¿Brasil realmente cambió y ni el fútbol podrá detener la indignación de un segmento importante de la población que exige que la democracia social, además de sacar millones de personas de la pobreza, conceda a los ciudadanos el derecho de ingresar más dignamente a esa nueva clase media?

Es un momento de ajuste estructural democrático en el país. Que el lema Orden y Progreso no sea una vez más impuesto, sino que sea construido por una democracia nueva y participativa, para de esa forma evitar la oportunidad política para desestabilizar a Brasil y a la región. 

*Beatriz Miranda Cortés

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