Los países P5+1 e Irán firmaron el plan general de acción conjunta (JCPA), o acuerdo nuclear, la semana pasada. Como de costumbre, hay posturas opuestas sobre sus efectos. Los partidarios señalan que el éxito ha residido en su carácter estrictamente nuclear, pero que abre nuevas posibilidades de colaboración.
Los detractores opinan que el acuerdo fortalecerá aún más la creciente influencia iraní en la región y aumentará el clima de inestabilidad. La desconfianza entre ellos se mantendría. Irán abandona la idea de la bomba nuclear simplemente porque no la necesita y sin ella está ganando la partida regional.
Por tanto, será finalmente la confianza la que determine la nueva geoestrategia regional y los escenarios económicos y financieros.
En el escenario positivo, Irán es sin duda el principal beneficiado. Una vez se liberen las sanciones, habrá un crecimiento adicional derivado de las nuevas inversiones que traerá una presión apreciatoria sobre su tipo de cambio y generará menor inflación. La apreciación del tipo de cambio reduciría la inflación a entornos cercanos al 5%, desde el 15% actual.
El resto de la región también se puede beneficiar. Los países importadores de petróleo, como Turquía, se verán favorecidos doblemente. Por un lado, la restitución de las exportaciones de petróleo y el descenso de los precios aliviará la presión sobre el déficit energético. Por otro, la vibrante y sofisticada clase media iraní aumentará la demanda de bienes de importación de estos países.
Las ventajas se extenderían a la economía mundial a través de un descenso extra del precio del petróleo, aunque su efecto final es incierto. En conjunto, la agencia estadounidense de energía (EIA) estima un descenso de entre 5 y 15 dólares por barril sobre un escenario base de no acuerdo.
Los efectos positivos pueden difuminarse si finalmente triunfa la desconfianza. El clima de inseguridad entre Irán y los países árabes aumentaría significativamente, eliminando de un plumazo los descensos iniciales positivos de precio del petróleo y aumentando las primas de riesgo mundiales.
En definitiva, una cuestión de confianza.
* Jefe de la unidad de análisis transversal de las economías emergentes en BBVA Research.