Por: Ernesto Rojas M.*
Es natural que las primeras informaciones arrojadas por el censo 2018 hayan frustrado a quienes, sin controlar la aspiración subconsciente de sentirse más grande que otros, se acogían a las cifras dadas por fuentes aparentemente confiables que totalizaban para Colombia cincuenta millones de habitantes y para Bogotá ocho millones.
El censo 2018 les dio la razón a los demógrafos que habían pronosticado de tiempo atrás la muy baja probabilidad de que las proyecciones de población divulgadas por el DANE y la Alcaldía de Bogotá coincidieran con las cifras reales arrojadas por el operativo censal recientemente terminado.
El fenómeno, muy conocido por los especialistas, denominado transición demográfica, es el responsable del cambio de las tendencias o la velocidad del crecimiento de la población en Colombia y en muchos países en el mundo. Desconocerlo es la fuente del error cometido en las proyecciones oficialmente divulgadas y ciegamente aplicadas en decisiones de gran impacto en lo económico y en lo social.
La transición demográfica es un reflejo del ingreso de una comunidad a una era de mejor desarrollo social, en el cual aparecen menores tasas de natalidad y mortalidad y como consecuencia se pasa de un fuerte incremento de la población a uno de incrementos anuales de menor cuantía. Colombia ha entrado desde mediados del siglo pasado en un proceso de transición demográfica y uno de sus efectos más notorio es el aumento paulatino de la proporción de ancianos.
Pero además, está ya comprobado que zonas del país con mayor desarrollo, como la ciudad de Bogotá, han entrado ya en la denominada segunda transición demográfica. En esta etapa el descenso de la fecundidad es tal que llega a una cifra inferior a la de dos hijos por mujer, apenas suficiente para reemplazar a los padres que los engendraron. Esto se explica por los cambios culturales, fácilmente apreciables, como el incremento de la soltería y de la edad de matrimonio, la postergación del primer hijo, el aumento de rupturas matrimoniales, el uso generalizado de métodos anticonceptivos y el acceso femenino a la educación.
*Exdirector del DANE.