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Malas noticias en educación

09 de diciembre de 2013 - 04:48 p. m.

Los recién publicados resultados de las pruebas PISA 2012 son muy malos para Colombia.

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Después de participar por tercera vez en estas pruebas, en las que se evalúan las competencias de jóvenes de 15 años en lectura, ciencias y matemáticas, nuestros estudiantes retroceden frente a 2009. Las pruebas fueron realizadas en 64 países y Colombia ocupo el deshonroso puesto 62.

Los resultados muestran como estudiantes de cualquier país pueden obtener resultados extraordinarios, como países pueden mejorar mucho en pocos años y sobre todo de qué son capaces jóvenes de 15 años bien educados. Los jóvenes colombianos no están alcanzando su potencial y el país se está perdiendo las ventajas de tener gente bien formada pensando en ciencia, innovación, negocios, tecnología. Y esto va más allá y es el tema central de la preocupación por la calidad de la educación. La educación y la productividad van de la mano y en Colombia los aumentos en la misma son muy modestos, con efectos nocivos sobre el crecimiento de mediano plazo.

Hace unos años, la explicación se centraba en un tema de recursos y por tanto de cobertura. Ahora las cosas van más allá. La cobertura es cercana a 100 por ciento en primaria y aunque en secundaria es un poco menor, no parecía ser hoy esta la razón. Aunque gastamos poco comparativamente, las pruebas muestran que países como Turquía, Tailandia, Malasia y Uruguay, que gastan cifras por estudiante similares, obtienen mejores resultados en las pruebas de matemáticas.

Lo que gastamos lo podemos gastar mejor y pensar muy estratégicamente cómo usar nuevos recursos. Una tarea pendiente es aumentar el número de horas que los niños atienden clases. Desde hace más de 10 años existe la legislación que obliga a la universalización de la jornada única, pero no se ha implementado. Del cerca de 80 por ciento de los estudiantes que asisten a un colegio oficial, sólo un 11% lo hace en jornada completa (Bonilla, 2011). La asistencia a clase debe estar acompañada de mejor formación y eso depende principalmente de la calidad de los profesores. En ese sentido el esfuerzo debe concentrarse en atraer a los mejores a la actividad docente, formarlos bien, actualizarlos y evaluarlos constantemente. Contrario a esto, en un estudio Barrera-Osorio muestra como los jóvenes que estudian ciencias de la educación son los de menor desempeño en las pruebas Saber 11.

 

Juana Téllez. Jefe de investigaciones económicas BBVA. *

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