Antes de 1962 ya se habían jugado seis mundiales y cuando se acude a la memoria aparecen nombres, situaciones, coincidencias y acontecimientos que marcaron hitos en el fútbol y que es preciso retrotraer para que el olvido no los deje al margen de la historia de la humanidad. Como en la literatura, en el fútbol siempre se alude a los clásicos porque ya han pasado la prueba del tiempo.
En fútbol es menester citar, por ejemplo, a personajes como Alex Thépot, quien fue el primer arquero en tapar un penalti en un mundial. Además, en pleno partido sufrió una lesión y fue reemplazado por Agustín Chantrel, un mediocampista que estaba en el terreno de, juego porque no se permitían los cambios como se hace hoy en día. Una curiosidad que se recrea hipertextualmente en el cuento El penal más largo del mundo, de Osvaldo Soriano. ¿Cómo no recordar en estos clásicos de la historia del fútbol al árbitro Aníbal Tejada, quien aparece en dicha historia como el primer árbitro en pitar un penal? Es preciso estar en la cancha para imaginar esta situación. Otro dato curioso: el primer penalti errado tuvo como protagonista a Carlos Vidal, un hombre que sintió pena y vergüenza por el hecho y que fue recreado estéticamente por Horacio Quiroga, ese escritor al que se le endilga la autoría del primer cuento latinoamericano sobre fútbol y referido al Nacional de Uruguay, Suicidio en la cancha. Ulises Saucedo también hace parte de estas anécdotas que casi no se recuerdan. Era técnico de fútbol de la selección Bolivia, pero, además, pitó el partido entre Argentina y México en el primer mundial, de 1930. La curiosidad radica en que este hombre pitó tres penaltis en este partido. Lucien Laurent es el autor del primer gol en el mundial del 30. Dicen las malas lenguas que recordar es vivir y otras malas lenguas dicen que aprender es recordar. Unos y otros dicen certezas, pero ninguna certeza es total. Por eso hay que volver a la historia del fútbol para recordar el contexto en el que se llevó a cabo cada mundial. Estos nombres y fechas se quedan tatuados en el corazón porque narran acontecimientos paradigmáticos como el 11 de septiembre de 2001, el Holocausto nazi, la masacre de las bananeras, las bombas de Hiroshima y Nagasaki. ¿Verdad? ¿Mentira? La literatura nos recuerda de otra manera lo que la historia nos transmite como dato. La literatura nos deja sin la memoria que nos dio la historia, pero nos deja otra memoria: la de las pasiones humanas. Detrás del dato hay seres que lograron la cima y la sima. He ahí el dilema. Un poema es un partido de fútbol y un partido de fútbol es un problema.