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Neymar y la dejadez del árbitro

08 de julio de 2014 - 09:52 p. m.

Es triste que una de las máximas estrellas del Mundial deba abandonarlo por culpa de una lesión. En Brasil culpan a Zúñiga. Es la frustración hablando. Su entrada, quizás imprudente, fue estándar en el partido. Con el partido apretado y un árbitro permisivo, las entradas fuertes eran norma.

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En Brasil, en los primeros 60 partidos, se pitaron 1.776 faltas y se sacaron 171 tarjetas amarillas. Esto da 29,6 faltas y 2,85 tarjetas por partido. Es decir, en promedio, se requieren 10,4 faltas para sacar una tarjeta amarilla. En el partido de Brasil vs. Colombia cada amarilla llegó tras 13,5 faltas. ¡Un 30% más!

Según Fifa, un jugador será amonestado con tarjeta amarilla, entre otras, si infringe “persistentemente las reglas del juego”. Esto no se cumple en el mundial. Fellaini, el belga, cometió ocho faltas ante EE.UU. No recibió tarjeta. Besic (Bosnia) y Blind (Holanda), con siete, sí la recibieron, pero no Lens (Holanda) ni Ghoochanneijhad (Irán).

No hay criterio en el arbitraje. De los cuatro jugadores que han cometido siete faltas en un partido, sólo se amonestó a dos. De los seis que hicieron seis, sólo dos vieron la tarjeta. Y de los 14 que cometieron cinco faltas, a diez no se amonestó, a tres se sancionó y a uno se expulsó por doble tarjeta. Se entiende por qué Marcelo, con cinco faltas contra Colombia, no vio el cartón amarillo. Tampoco Fernandinho, quien frente a Colombia y Chile cometió cuatro faltas en el primero tiempo (más dos en el segundo tiempo ante los australes).

Esta generación ya nunca verá un Brasil de jogo bonito. Los dos partidos en los que más faltas se pitaron tuvieron a la canarinha de protagonista. Contra Colombia 54 (55% de las faltas cometidas por Brasil) y ante Chile 51 (57%). En octavos y cuartos Brasil, quizás reconociendo su inferioridad con el balón, dedicó buena parte de sus esfuerzos a pegar. De los siete jugadores que más faltas cometieron, tres son brasileños.

La Fifa, con buen criterio, no sancionó a Zúñiga, pero la lesión de Neymar debería ponerlos a pensar sobre el rol del árbitro. Por más Brasil que sea, el juego brusco debe frenarse desde el principio.


@golyfutbol

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