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Otra mirada a Blancanieves

01 de agosto de 2013 - 06:00 p. m.

Blancanieves, dirigida por Pablo Berger, se estrenó el pasado 26 de julio en Colombia.

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La imagen se impone al lenguaje. No hace falta que haya diálogos para que el mensaje sea comprendido. El tradicional cuento de los hermanos Grimm sigue siendo el mismo, los personajes principales se conservan, el escenario es el que cambia. Estamos en la España de los años 20 y el toreo sirve como telón para la historia que se va a contar. En este mundo es donde la protagonista vivirá maravillosas aventuras acompañada de sus ya conocidos siete enanitos.

Cada una de las escenas está cargada de símbolos que transmiten mucho más que las palabras. El espectador, poco a poco, descubrirá que la esencia de la Blancanieves que él conoce se mantiene, pero su historia, al mezclar lo tradicional con lo nuevo, se modifica. Ya no es posible seguir con la imagen de aquella niña ingenua a la que una bruja engañó con una manzana. Esta versión va mucho más lejos y nos muestra a una mujer valiente, capaz de sobreponerse a las adversidades que le impone la vida. Se trata del mismo cuento pero contado desde otra perspectiva.

El director juega con distintos referentes. Por eso el espectador se sorprenderá al ver alusiones a otros cuentos de hadas: la Cenicienta, Alicia en el país de las maravillas, la Bella Durmiente, Caperucita Roja, entre otros. Se juega con estas referencias para lograr una Blancanieves que pueda abarcar gran parte de la tradición de cuentos infantiles.

La ausencia de colores —es una película en blanco y negro— invita al espectador a darle una mirada diferente a Blancanieves; quizás es una forma de anticiparle que esta vez la historia no terminará como antes. El final feliz que caracteriza a los cuentos de hadas poco a poco se diluye en esta cinta y nos acerca a la tragedia; lo que pudo ser y no fue parece ser el mensaje de esta película. El amor y la muerte, el odio y la amistad acaban por mezclarse en una atmósfera en la que nada saldrá bien.

Aunque hay una intención por hacer más humano a este personaje y abstraerlo del mundo de la fantasía al que siempre ha estado atado, aun quedan escenas en las que predominan hechos inverosímiles. Lo interesante es que lo inverosímil se vuelve posible para el espectador y termina siendo creíble.

 

* María Paula Méndez

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