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Turismo sostenible, alternativa para el Amazonas

18 de octubre de 2018 - 09:00 p. m.

Por Peter Tibber

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Hace unos días visité por primera vez el Trapecio Amazónico. Fui con una delegación de seis organizaciones británicas y seis colombianas con el fin de dar inicio a un intercambio internacional de experiencias que contribuya a contrarrestar la deforestación y, al mismo tiempo, estimular el desarrollo socioeconómico. Esto, a través del mejoramiento y la implementación de buenas prácticas de turismo sostenible y científico.

Me encontré con una región maravillosa, llena de potencial y oportunidades, pero así mismo de amenazas ya conocidas como la extracción ilegal de minerales, la tala selectiva e indiscriminada de especies maderables, la pesca no controlada y el turismo no regulado.

Noté que las comunidades locales, en general, tienen muy buena voluntad para hacerle frente a estas problemáticas, pero para ello se requiere, sobre todo, un compromiso político real, un acompañamiento de expertos competentes, un apoyo financiero y la participación de la comunidad internacional.

Esto último, porque la conservación del Amazonas ha cobrado una mayor importancia global durante los últimos años con hallazgos como el publicado recientemente por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU para advertir que la humanidad cuenta con apenas 12 años para evitar un cambio climático catastrófico.

Así, se hace urgente buscar alternativas que permitan conservar los bosques y su biodiversidad, beneficiando, al mismo tiempo, a las comunidades allí arraigadas. Una de estas alternativas podría ser un turismo que tenga en cuenta los más altos estándares de sostenibilidad, la capacidad de carga de los ecosistemas y el respeto por las tradiciones locales.

Con la delegación que me acompañó vimos que el Amazonas ya cuenta con diversos atractivos naturales y culturales, al igual que mucha información derivada del monitoreo de flora y fauna, a partir de los cuales se puede potenciar este tipo de turismo sostenible, por ejemplo, a través del avistamiento de aves. Colombia cuenta con más de 1.900 especies de estas criaturas, la mayoría de vistosos colores y trinos fascinantes, que pueden servir de gancho para el turismo especializado.

Pero para eso es esencial la cooperación entre las instituciones gubernamentales, las organizaciones de conservación y las comunidades, así como la capacitación de la población local, no solo técnica para lograr identificar y llegar a su mercado potencial nacional e internacional, sino de empoderamiento para emprender sus propios productos y empresas turísticas sostenibles.

Otra alternativa complementaria para proteger la región e impulsar su desarrollo puede ser el turismo científico. Académicos de todo el mundo se sienten atraídos por la riqueza del Amazonas, especialmente, del lado colombiano, cuyos territorios fueron inaccesibles por el conflicto armado de más de 50 años que el país está comenzando a superar. Priorizar el acceso científico a estas áreas resultaría beneficioso tanto en términos económicos, por el gran despliegue que implican las expediciones científicas, como sociales, por el conocimiento generado que puede ser aplicado al bienestar global.

Colombia tiene todo lo necesario para conservar y aprovechar sus recursos y su belleza natural. Con tantas posibilidades, la clave, yo creo, es apuntar al desarrollo sin dejar de lado el componente de la sostenibilidad.

*Embajador británico en Colombia

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