Esta semana en Washington los termómetros tuvieron su mayor descenso durante las últimas décadas, con días tan gélidos que alteraron la rutina de sus habitantes.
Aunque algunos especialistas han dicho que las bajas temperaturas no han batido los records para el invierno, hace un par de días sentí un frío que hasta ahora no conocía a pesar de haber vivido aquí por más de 30 años.
Desde hace varios días en los pronósticos del clima se encendieron las alarmas sobre las heladas causadas por un fenómeno natural llamado vórtice polar, que corresponde a vientos que normalmente circulan sobre el ártico y ocasionalmente se desvían hacia el sur. Este fenómeno ha cubierto gran parte de los EE.UU. y ha cambiado la rutina de muchos habitantes en este lado del hemisferio.
En las noticias hemos sido bombardeados con titulares que anuncian temperaturas extremas y las medidas que se deben tomar para enfrentarlas. Entre las principales recomendaciones están: evitar salir de las casas, cubrirse las extremidades, usar varias capas de ropa, mantenerse hidratado, evitar el consumo de alcohol y cigarrillo y prestar especial atención a la población más vulnerable como ancianos, niños y mascotas. Así mismo, se recomendó suplir las alacenas en caso de un apagón, lo cual se reflejó en las despensas vacías de los supermercados.
A pesar de todas las recomendaciones, el panorama en la ciudad era muy diferente, durante el día las calles permanecían llenas, el movimiento de la ciudad continuaba en completa normalidad sin importar las bajas temperaturas, siendo diferente en las noches cuando la ciudad se veía casi vacía, lo cual es inusual en la capital del país, pero muchos washingtonianos preferían ir a sus casas temprano para evitar el frío. Aunque muchos especularon sobre el cierre de las oficinas del gobierno federal, este decidió continuar con sus actividades de forma cotidiana, sin embargo, algunas empresas y entidades se adhirieron a las recomendaciones de los expertos y sus trabajadores tuvieron la opción de laborar desde sus casas. Las aerolíneas también se vieron afectadas al tener que cancelar más de 4.000 vuelos.
Por otro lado, las juntas de colegios, en los condados que rodean a la ciudad de Washington, decidieron cerrar sus puertas o abrir dos horas tarde para evitar casos de hipotermia en los estudiantes, en especial aquellos que caminan al colegio o esperan en un paradero de bus escolar. Uno de los principales factores que contribuyeron a esta decisión, fueron los fuertes vientos que azotaron la ciudad, lo cual hacía que la baja temperatura generara una sensación térmica de hasta menos 20°C.
Washington, por el hecho de ser uno de los centros de la política mundial, es una ciudad que se caracteriza por la elegancia en los atuendos de sus habitantes, y en estos días se vio como muchas personas prefirieron abrigarse del frío sin que les importara la estética, solo buscando la mejor manera de soportar las bajas temperaturas. Los cafés del downtown permanecían abarrotados de gente y con interminables filas de quienes buscaban una bebida caliente que apaciguara el frío.
Los menos afortunados no tuvieron amparo de las gélidas temperaturas, para lo cual la alcaldía de Washington activó una línea telefónica para que patrullas móviles contra la hipotermia pudieran asistir a los habitantes de la calle en algunas comunidades. Entre los estragos del vórtice polar se cuentan hasta la fecha 21 muertos en todo el país.
Irónicamente y en contraste con las bajas temperaturas registradas entre lunes y miércoles, las predicciones del clima afirman que para este sábado llegaremos a los 17°C, similar a un hermoso día soleado en mi extrañada Bogotá.
*Politólogo de George Mason University. Especialista en Resolución de Conflictos de American University.