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¿Un tiro de gracia o la máxima pena? (y IV)

25 de septiembre de 2013 - 05:30 p. m.

Dicen que a García Márquez no le gusta el fútbol y que quería jubilar la ortografía. Dicen que Camus jugaba de arquero y casi nunca tapó penaltis.

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Dicen que Sartre jugaba fútbol con Camus y que sus primeras diferencias no pasaban por las concepciones sobre nihilismo o existencialismo sino porque no se entendían bien cuando se hacían pases. Dicen que Víctor Agustín Ugarte, uno de los mejores jugadores del fútbol boliviano, pateaba el penalti de espaldas al balón, es decir, de taquito. Dicen que los goles número mil de Pelé y de Romario fueron convertidos de penalti. Dicen que Borges odiaba a los futbolistas no al fútbol. Dicen que Umberto Eco hizo eco de sus palabras y, por ello, escribió un texto sobre fútbol. Dicen que el gol mil de los mundiales fue de penalti y que lo marcó Bob Resembrink. Dicen que el primer gol y el último de Ballack, el jugador alemán, fueron de tiro penal. Dicen que uno de los mejores narradores de penaltis en Colombia fue Jaime Tobón de la Roche. Dicen que algunos jugadores cobran el penalti con desparpajo: Antonín Panenka, Neymar, Aristizábal, Totti, Zidane, Abreu: el arquero se tira a un lado y el balón va al centro del arco, lento, lento, casi no entra… y entra, aunque algunos arqueros se quedan con el balón porque no se mueven. Dicen que Cruyff en una oportunidad hizo esto en un penalti: tocó el balón, como un pase, para Jesper Olson, éste avanzó hacia la portería y se la devolvió a Cruyff, quien remató al arco y fue gol. (Dicen que el árbitro no sabía qué hacer con esa jugada). Dicen que los mejores cobradores de penaltis fueron Elvio Pavoni, Pelé y Néstor Isella. Dicen que los mejores atajadores fueron Amadeo Carrizo, Fillol, Lev Yahin (más de cien penales tapados), Divino Zamora. Dicen que en Campoamor es muy reconocido el Mono Rodas por sus atajadas en los cobros de tiro penal, pero es más conocido Javier, su hermano, por el estilo para cobrarlos. Dicen que Platini expresó, después del partido Juventus-Liverpool, en el que hubo 41 muertos, que “este es el penal más triste de mi vida”. Dicen que en el Mundial de España-82, en el que Carlos Caszely erró penalti, a sus hijas les decían: “El imbécil de tu papá”. Dicen que cuando se cobra un penalti se amplía la portería para el arquero pero se estrecha para el cobrador. Dicen que un penalti es un tiro de gracia que duele hasta en los tuétanos porque en ese instante aparecen los rostros amar(gos) de Aureliano Buendía y de Gregorio Samsa. Hay mucho ardor en el corazón de un futbolista, como en el de un poeta. ¿Un tiro de gracia o la máxima pena?

 

Juan Carlos Rodas Montoya*

 

 

 

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