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Venezuela, una nueva revolución

04 de septiembre de 2014 - 10:21 p. m.

El cambio ministerial anunciado por el presidente Nicolás Maduro fue interpretado con escepticismo, especialmente porque no se anunció nada concreto en cuanto a una transformación de política económica.

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Esto a pesar de la gravedad de la situación inflacionaria y la escasez cada vez más notoria. Los cambios en los ministerios de Energía, Relaciones Exteriores, Comunas y Movimientos Sociales, Pdvsa y las vicepresidencias de Economía y de Desarrollo del Socialismo Territorial muestran la urgencia de imprimirle a la revolución una lógica de cambio que desde la muerte de Hugo Chávez no se ha percibido.

¿Qué busca en concreto Maduro con estos relevos? La consecución de tres objetivos que le urgen al sistema para mantener vigencia, especialmente en momentos en que la situación interna muestra divisiones profundas incluso en el mismo seno del chavismo, y por la intrascendencia de Venezuela en el plano regional y global. Esto es un agravante, pues en el pasado las acciones exteriores de Chávez, por insólitas que fueran, le daban un protagonismo global a Venezuela que podía desviar la atención sobre lo interno.

Para entender los propósitos de este cambio ministerial es prudente recordar que a él se llega luego de una reflexión profunda y autocrítica en el Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela a finales de julio. Lo primero que busca el Gobierno es recuperar el control sobre la economía ante tres fenómenos a los que Maduro les declaró la guerra: el acaparamiento, la especulación y el contrabando. La corrupción rampante en las filas del Gobierno complejiza el desafío y hace más necesaria una reestructuración de fondo. La salida de Rafael Ramírez de Pdvsa y la llegada del tecnócrata Eulogio del Pino pueden ser un mensaje para comenzar la recuperación económica. La caída de la producción nacional de petróleos es algo que seguramente inquieta a las autoridades, por ende la urgencia de esa corrección.

En segundo lugar, Venezuela asistirá a una profunda ideologización, otra de las recomendaciones lanzadas en el Congreso del PSUV. En esta idea, la presencia de consejeros cubanos ha sido clave y en particular la de Orlando Borrero, uno de los asesores más criticados y quien llegó para aliviar la crisis. El trabajo de adoctrinamiento para seguir promoviendo el socialismo será vital, en último, de esto dependerá que el venezolano de a pie defienda el régimen frente a cualquier intentona golpista, venga de donde venga.

Por último, el relevo en la cartera de Exteriores también muestra una corrección urgente, pues la actividad diplomática de Venezuela durante la administración de Maduro ha hecho dudar de si el actual gobernante tiene la estatura política para visibilizar la revolución como lo había hecho su antecesor. Los mensajes del presidente frente a lo que ocurre en Medio Oriente no trascienden, y en el ámbito regional parece haber desaparecido el proyecto de política exterior venezolano. De allí que el reto de Rafael Ramírez como nuevo ministro sea de la mayor complejidad.

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