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Aclaración

11 de agosto de 2008 - 09:34 p. m.

El pasado 4 de agosto se publicó en la página judicial, sección Tribuna Judicial del diario, una columna titulada “Murieron en cautiverio”, en la que se hace referencia al doloroso secuestro y muerte de mis padres Gerardo Angulo y Carmenza Castañeda.

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En la misma columna, de manera desafortunada y seguramente por un error involuntario, en las líneas 7 y 8 aparece mi nombre precedido del deshonroso calificativo de ex guerrillero.

En razón a que jamás he hecho parte de ningún grupo subversivo y por el contrario, como ustedes bien lo saben, mi familia y yo hemos sido sus víctimas, les pido que en la misma forma en que apareció la referida columna, se aclare este error, ya que no sólo se va en contra de mi buen nombre, sino que aumenta este doloroso drama.

Héctor Angulo Castañeda.  Bogotá.

Sobre salud

Con el eslogan de “Los hechos hablan”, una EPS ha empezado una intensa campaña publicitaria, haciendo alarde de su eficiencia y calidad en la atención de sus afiliados.

Es verdad, los hechos hablan por sí mismos: las EPS como empresas con un buen nivel de rentabilidad, se están dando un lujo que no deberían darse bajo ninguna justificación, como lo es el de destinar parte de su presupuesto a una publicidad que no corresponde a la realidad de los hechos. Todos sabemos que las EPS “envolatan” a sus pacientes con medicamentos genéricos de cuestionable eficacia, cuyo valor comercial en la mayoría de casos es inferior a la cuota moderadora; todos sabemos que cuando los médicos detectan enfermedades de alto costo, ocultan los diagnósticos el mayor tiempo posible, de manera que cuando se empiece el tratamiento quede para el paciente el menor tiempo posible (reducción de gastos). ¿A quién por ejemplo no se le ha prescrito un medicamento que “no cubre el POS” y, lo más curioso, el más costoso y eficaz no se lo administran?

No sé cuántos estarán de acuerdo en que en lugar de estar pagando millonadas en patrocinios a equipos de fútbol, para que lleven orgullosamente sus nombres en las camisetas, deberían invertir más en la calidad de los medicamentos, en el tratamiento oportuno de enfermedades de alto costo, en la brevedad en las fechas de las citas de medicina especializada, en no restringir peligrosamente los diagnósticos.

Que recuerden que su compromiso es nada más ni nada menos que con la vida y la salud de sus afiliados, así que el dinero de nuestros aportes y el de las empresas que las han elegido deben ir dirigidos al mejoramiento en los diversos niveles de atención y no en patrocinios deportivos.

Alberto Lozano.  Ibagué.

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