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Analfabetismo universitario

20 de enero de 2012 - 06:46 p. m.

Quisiera opinar acerca del anal- fabetismo universitario del que comentó en su columna Juan David Zuloaga.

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Tiene razón el columnista al afirmar que numerosos estudiantes se gradúan con bajos niveles de lectura y escritura, y que hay que invertir muchísimo en educación y cultura, pero no es cierto que “las universidades no desarrollan habilidades de lectoescritura en los estudiantes que no las aprendieron en el bachillerato, ni en la primaria ni en el preescolar”.

En educación superior existen muchos programas e iniciativas para asumir la cuota de responsabilidad con relación a estas habilidades. La Javeriana de Cali, que tiene un centro de escritura; la Tadeo, Externado y Rosario, que ofrecen recursos y apoyo a sus estudiantes; la del Valle en la que se investiga sobre el tema; la Universidad de Ibagué, la del Norte de Barranquilla y el ICESI de Cali, que dan cursos de español y de comunicación, y trabajan en metodologías para tener una escritura académica con rigor, son apenas algunos ejemplos.

En la Universidad de los Andes, todos los estudiantes deben tomar un curso de español centrado en escritura de resúmenes, reseñas y textos argumentativos, y dos cursos generales con un componente de escritura académica intensiva como requisito de graduación. En estos cursos el profesor da instrucciones precisas, presenta criterios de evaluación de antemano, retroalimenta y hace seguimiento a la trayectoria del estudiante. Esto se basa en la idea de que todas las personas están en condiciones de mejorar sus habilidades de comprensión y producción de textos y que la universidad es un proceso educativo en el que esas habilidades se hacen más complejas. Se basa, también, en que el derecho a la educación se materializa en el aprendizaje real de los estudiantes y en que los Andes tiene un compromiso con la calidad de ese aprendizaje. Por consiguiente, es deber del profesor que los estudiantes aprendan lo que deben saber y saber hacer. Allí hay, además, un centro de escritura con tutorías individuales a los estudiantes que quieren mejorar sus textos y convertirse en escritores autónomos.

La escritura es un desempeño auténtico, pues con la producción de textos argumentativos y expositivos relacionados con los temas centrales de las disciplinas, los estudiantes se aproximan a la construcción del conocimiento de la manera que lo hacen científicos y académicos, profundizan su saber, y adquieren habilidades y actitudes propias del ámbito universitario. En este sentido, el manejo adecuado de la escritura es una competencia transversal a todas las disciplinas académicas, pues sin forma no hay contenido.

Un enfoque pedagógico que parte de las potencialidades de los estudiantes y no de sus carencias es el que inspira a todas las iniciativas de las muchas instituciones de educación superior que estamos trabajando por una educación de calidad.

Eduardo Escallón. Director del Centro de Español de la Universidad de los Andes.

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