El partido conservador enfrenta un periodo de grandes retos. Debe recuperar su relevancia si quiere tener opción de ejercer el poder. En las dos administraciones de Uribe, como parte de la coalición de gobierno perdió su capacidad crítica.
El libro “No piense en un Elefante”, escrito por George Latkoff describe como en los Estados Unidos, el partido Republicano fue capaz de imponer una narrativa que le permitió elegir dos veces a George W Bush e impuso en la agenda nacional, temas que antes eran vistos como radicales. Esto fue posible gracias a un discurso político coherente que atrajo a los votantes y ciudadanos del centro en temas controversiales, como las guerras de Irak y Afganistán y las deducciones tributarias para contribuyentes de altos ingresos. Esas políticas, que van en contra de los intereses de la clase media, fueron presentadas a la opinión pública de una manera que reflejaba los valores de la mayoría.
En Colombia, entre el 2002 y el 2010, el partido Conservador no ha sido un líder visible en la agenda política del país. Apoyo al gobierno de Uribe a cambio de una participación, que en algunos casos, salio muy mal. El discurso conservador mas radical ha estado liderado por el Procurador y por la Iglesia mientras la narrativa conservadora de centro ha perdido relevancia.
Adicionalmente, el gobierno de Unidad Nacional le ha dado un nuevo aire al también desdibujado partido liberal y ha neutralizado parcialmente al partido de la U.
Los resultados de las elecciones regionales no fueron buenos para los conservadores: siendo bancada del gobierno en Senado y Cámara, paso de tener seis gobernaciones (Guaviare, Huila, Norte de Santander, Antioquia, Tolíma y Risaralda) a ganar una, la de Putumayo y solamente ganó alcaldías relativamente grandes en Mocoa, Montería y Popayán. A estos resultados se le pueden sumar las victorias en coalición, pero la realidad es que las coaliciones se hacen cuando no hay una opción real de poder. Y este es el centro del tema. Si el conservatismo quiere convertirse en una opción real de poder, debe hacer dos cosas: en primer lugar, definir y afinar su ideología y su discurso y en segundo lugar, tener las cartas lista para jugar, tener figuras políticas, pesos pesados que sean opciones presidenciales.
La pelea hoy es fuerte, pues el partido Conservador se puede partir. Unos creen que su jefe es Uribe, otros reconocen a Pastrana y en realidad su jefe es el Presidente de la República. Aunque su líder natural es Pastrana y Uribe ejerce influencia, el verdadero líder es Santos. Si aspiran a gobernar el país en unos años deberían mantenerse unidos y tener una carta ganadora.
Hoy, la figura mas prominente y preparada del partido conservador para la presidencia de la república es Juan Camilo Restrepo, reencauchado por el Presidente Santos. Restrepo pasará a la historia si logra hacer realidad la restitución de tierras, una revolución silenciosa a la cual se le ha medido con competencia, visión y mucho valor. Pero falta ver si en el 2014 o en el 2018 todavía tendría interés en medírsele a una candidatura presidencial.
En unos años los conservadores tendrán como opción a Juan Mario Laserna quien ya paso los filtros de la tecnocracia y ahora esta pasando las pruebas de la política regional y nacional. Cárdenas y Echeverri también pueden ser cartas conservadoras. Pastrana es el único de la colectividad que se le puede medir a la tarea de definir y perfilar un candidato solidó.
El as bajo la manga para el 2014 o 2018 puede ser Luís Alberto Moreno, hoy Presidente del BID. Administrador y economista, trabajó en el noticiero 24 horas, dirigió el IFI, fue Ministro de Desarrollo, trabajó con Sarmiento Angulo, fue embajador en Washington DC durante el gobierno Pastrana y luego con Uribe, lo cual le costo un distanciamiento con su amigo ex presidente, que ya se soluciono. Moreno tiene los requisitos para reemplazar a Juan Manuel Santos en tres años o en siete, si Santos se quiere reelegir: conoce las economías de gran parte del mundo, tiene recorrido político y es hábil. Si el partido Conservador quiere ser opción real de poder de nuevo, se la tiene que jugar en serio por un candidato con opción de llegar a la presidencia. El triangulo Santos – Pastrana – Moreno es un triangulo de confianza.
Las cartas están ahí y dependiendo de cómo las jueguen, los conservadores podrían acceder al poder en unos años o seguir en la marginalidad política. Para eso, el Senador Cepeda debería liderar un proceso de reflexión y renovación profunda que le permita al partido estar en el centro de los debates de la agenda nacional y empezar a perfilar a los posibles sucesores de Santos, incluido al as bajo la manga.