El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Capriles

04 de junio de 2013 - 02:20 p. m.

La reunión con Capriles es un hecho político que fortalece a Santos en la diplomacia, la política interna y el proceso de paz.

PUBLICIDAD

En países diplomática y políticamente más avanzados que los nuestros y bajo una situación normal, reunirse con los opositores de un país vecino, hubiera sido únicamente un acto diplomático. Pero en este caso, es distinto porque Capriles tiene como objetivo tumbar a Maduro, cuyo régimen considera ilegítimo.

Mientras en Venezuela los ciudadanos se preguntan si Maduro dio o no la talla, otras facciones Chavistas, como la liderada por Diosdado Cabello, le hacen la vida a cuadritos al novato presidente. Cabello, reacciona ante la visita de Capriles y obliga  a Maduro a pronunciarse de manera enérgica. Chávez imponía la agenda en Venezuela, a Maduro, se la están imponiendo.

Para el presidente Santos, recibir a Capriles en este contexto, tiene una ventaja a nivel diplomático y en vísperas de su gira de esta semana: se desmarca de la imagen de ¨protector¨de Maduro y de un régimen que aparentemente se robó las elecciones y el cual él validó a pesar del escepticismo y la oposición de algunos países y organismos internacionales. Santos no puede darse el lujo de ser percibido como promotor o protector de una dictadura de facto. Y la reunión con Capriles le da un giro a esa realidad y a esa percepción. 

A nivel político interno, en plena recta final de su primera administración y cuando sus cartas están jugadas por la reelección, mostrar distancia y fortaleza con Maduro, trae claros dividendos políticos. Se mueve hacia el centro y hacia la derecha y le quita discurso y espacio a la oposición. Una encuesta de este fin de semana, mostraba que el 78% de los colombianos están de acuerdo con la reunión Capriles – Santos.  Eso indica, que a pesar de la necesidad que el gobierno tiene de recomponer los lazos con Venezuela, el estilo y el talante de la relación tendrán que cambiar en medio de la lucha por la presidencia.

Y a nivel del proceso de paz, Santos se jugó su mayor carta. El apoyo del gobierno de Venezuela al proceso de paz con las FARC ha sido importante. Pero de ahí a que Maduro, que hasta ahora ha pretendido cobrar el favor, lo use como un  chantaje, hay una diferencia. Santos, le cambió las reglas de juego a Maduro y a las FARC en relación al proceso. Venezuela no hace ningún favor apoyando el proceso de paz. Su deber es combatir a las FARC y apoyar cualquier iniciativa para ponerle fin al conflicto. Se desenmascaran Maduro y el régimen venezolano cuando pretenden pasar una cuenta de cobro por cumplir con un deber fundamental como es contribuir a acabar con el terrorismo. Al poner en duda la alianza con Maduro, Santos los dejó a ambos sin piso. Eso significa que el presidente está jugando duro y que llegó el momento de la verdad. 

Esta nueva manera de actuar le puede granjear a Santos una mayor popularidad,  votos  y sobre todo credibilidad. Es una carta bien jugada, el país tiene que marcar su rumbo y este no coincide con el camino que tomó Venezuela.

Conoce más
Ver todas las noticias