El prestigioso ex codirector del Banco de la República afirma en su columna “Etanol bien caro” que varios de los ingenios azucareros solían subcontratar a sus corteros con cooperativas que les esquilmaban sus derechos como trabajadores asociados.
No corresponde a la verdad, porque tal como lo estableció la auditoría realizada por la reconocida firma internacional Deloitte, dichas cooperativas sí cumplen con las normas legales nacionales e internacionales que deben regir la relación con los trabajadores asociados.
Más adelante dice que “el Gobierno definió el costo de oportunidad (la alternativa de producir alcohol) como el de fabricar azúcar refinada, cuando la verdadera alternativa es el azúcar crudo”.
El concepto es distinto. La producción de alcohol implica darle un nuevo uso a la caña que actualmente es utilizada para la producción de azúcar. La tendencia de la industria es a dar cada vez mayor valor agregado a los productos, como respuesta a la tendencia decreciente de los precios del azúcar tanto en el mercado nacional como internacional. Esto muestra que para la industria azucarera invertir en una refinería de azúcar es una opción importante al momento de agregar valor al azúcar que actualmente está produciendo. Otra opción es invertir en una destilería de alcohol.
Luego añade: “Tal consideración permitió elevar el precio mínimo de referencia en 25%”. No es cierto, porque el precio mínimo de referencia del alcohol es de $4.496,88 por galón y así se ha mantenido durante 2008, tal como lo establece la fórmula de precio del alcohol. Por tanto, no se ha incrementado. Para enero debe ajustarse con base en el 70% de la variación del IPP y el 30% de la variación de la tasa de cambio.
También asegura que “el etanol nos salía costando $6.076 por galón en julio de 2008 cuando la gasolina estaba costando $5.537”. Qué pena con el doctor Kalmanovitz, pero el precio del etanol fijado por el Ministerio de Minas fue de $4.496,88 por galón en julio de 2008, mientras que la gasolina en Bogotá, al público, estaba costando $7.214 por galón. Si ésta no hubiera estado oxigenada, el consumidor en Bogotá hubiera pagado $112 por galón adicionales.
Y dice que ”en diciembre de 2008, con un costo por barril de petróleo de US$54, el etanol nos valía más todavía, $7.500 el galón, al tiempo que el Gobierno anunciaba la primera baja en el precio de la gasolina de $60”. Discúlpenos distinguido columnista. Para en el mes de diciembre de 2008 el precio del alcohol fijado por el Ministerio de Minas es de $5.310,02 por galón. Con este precio y con el ajuste del valor de la gasolina, el consumidor final sigue recibiendo una ventaja de $112 por galón al tener la gasolina oxigenada y paga alrededor de $7.454 por galón en las estaciones de servicio.
También sugiere que: “Si hubiéramos importado etanol brasileño, nos habría costado $3.760 el galón, colocado en Barranquilla e incluyendo un arancel del 10%”. De acuerdo con la información de la Bolsa de Brasil, el alcohol brasileño puesto en Barranquilla no hubiera llegado a $3.760 si se incluye el transporte y el arancel del 13,2% que paga el alcohol proveniente de Brasil. La tasa arancelaria del alcohol es de 15% en general, pero para Mercosur hay un descuento que la deja en 13,2%.
Y con relación a su respetable opinión: “Las prerrogativas para los ingenios privilegiados continúan así: no pagan sobretasa como la gasolina ni IVA y obtienen descuentos tributarios del 40% de sus inversiones”, nos permitimos recordar que dentro de la estructura de precio de la gasolina se puede observar con claridad cómo los impuestos son pagados por el consumidor final. La exención es al consumidor y no a los productores de alcohol. De otro lado, el 40% de descuento tributario sobre inversiones aplica a todos los sectores, no solamente al sector azucarero. Esta es una política de fomento a la inversión.
Aprovecho la oportunidad para recordar que Brasil, el mayor productor de etanol de caña de azúcar en el mundo, durante mas de 30 años, bajo su programa Proalcool, ha dado estímulos al consumidor en forma de exenciones de impuestos y subsidios directos a los productores.
Si bien Colombia se basó en la experiencia de Brasil, en nuestro país nunca se han dado subsidios directos a la producción de etanol.
Luis Fernando Londoño Capurro.
Presidente Asocaña.
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