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Comunicar

27 de mayo de 2014 - 12:54 a. m.

Los resultados de la primera vuelta electoral para la presidencia de la república, reflejan que el presidente Santos y su campaña enfrentan retos enormes para re elegirse.

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¿Por qué un presidente en ejercicio, con las ventajas que conlleva detentar el poder y un gobierno que ha mostrado buenos resultados en lo económico, avances en lo social y que lidera un proceso de paz en el cual se ha avanzado mas que nunca antes hacia la resolución política del conficto armado interno, no obtiene la mayor votación y además está en riesgo perder en la segunda vuelta?

Hay varios factores que explican la encrucijada de Santos y su campaña.

Algunos de ellos son, en primer lugar, la dificultad que han tenido el presidente y el equipo de gobierno, de conectarse con el ciudadano común para transmitirle los logros y los retos su gestión. A esta circusntancia, se le suma el enfrentamiento con el ex presidente Uribe, el político mas astuto de nuestro país, gran comunicador, y quien infortunadamente no tiene límites para manipular a la opinión, o para atacar y calumniar a sus rivales. Santos y Uribe juegan con reglas de juego distintas y los permanentes ataques del ex presidente, han hecho mella en la imagen del jefe de estado.

En segundo lugar, la agenda de Santos, es una agenda reformista y transformadora. Para comunicar a los ciudadanos los beneficios de una agenda transformadora de largo plazo , es necesario diseñar e implementar una estrategia de comunicaciones a nivel regional con cobertura sobre todo el territorio nacional, que incluya pedagogía sobre las reformas (por ejemplo sobre la ley de víctimas y restitución de tierras), y mensajes dirigidos a los principales grupos de interés impactados positiva o negativamente por las medidas. El objetivo de estas estrategias debería ser legitimar los cambios, comprometer a los ciudadanos y lograr movilizarlos para la aplicación de las políticas. En los casi cuatro años que lleva, el gobierno no ha adelantado esa tarea.

Un tercer elemento tiene que ver con el proceso de paz. A pesar de tener un diseño serio y resultados nunca antes logrados en un acuerdo polítco negociado para ponerle fin al conflicto armado interno, el hermetismo del equipo negociador y la duración del proceso, han erosionado la credibilidad del mismo, situándolo entre las falacias de las Farc y las mentiras de la oposición. La desinformación, alimenta la indiferencia de la población urbana que no sufre directamente los efectos del conflicto asi como el miedo de la inmensa mayoría de colombianos que desconfíamos de las Farc y resentimos sus cobardes acciones criminales.

Si Santos perdiera las elecciones, las Farc, gracias a su torpeza política y arrogancia mediática, tendrían su cuota importante en el éxito de Zuluaga.

Santos es un gran estadista y un buen presidente. Su gobierno, aún con lunares, pasará a la historia por las transformaciones que impulsó, independientemente de los resultados de la segunda vuelta. Por ahora, está atrapado en su incapacidad de comunicar adecuadamente sus logros.

Quedan menos de tres semanas para que Santos y su equipo comuniquen efectivamente lo que se ha hecho y logren aterrizar el significado de la paz estable y duradera para que los ciudadanos entiendan y decidan sobre la disyuntiva que tenemos delante de nosotros. Esa es la tarea.

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