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De Gilma Jiménez

02 de mayo de 2009 - 12:40 a. m.

Profunda sorpresa e indignación me causó el aparte de la entrevista en El Espectador del pasado domingo en la que el entrevistado, Jorge Iván Bonilla, menciona mi nombre, en medio de declaraciones sobre las presuntas relaciones entre el actual personero, Rojas Birry, la campaña del hoy Alcalde Mayor y la empresa conocida como DMG.

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 El solo hecho de ser mencionada en este episodio es un despropósito y peor aún en el contexto en el que lo hizo el entrevistado, en medio de una pregunta sobre el destino de unos dineros que presuntamente el personero de Bogotá, Rojas Birry, recibió de DMG y que enlaza con unas supuestas llamadas del Alcalde a Concejales para repartir puestos a cambio de votos para elegirlo. Esa mención es difamatoria, mal intencionada, mentirosa e incoherente. Por lo anterior, me veo obligada hacer las siguientes precisiones:

1. Además de indignación, me preocupa y siento temor por las motivaciones que pueda tener contra mí el entrevistado Bonilla, a quien ni siquiera conozco, al mencionarme en medio de este desafortunado hecho. Sus afirmaciones  buscan enlodar a todo el Concejo pero sin precisar ningún nombre en particular, que es la mejor protección para los corruptos, pero sí utiliza el mío de forma perversa y con evidentes malas intenciones. Ese tipo de personajes que abundan en la política, que aparentemente son amigos de políticos de todas las tendencias y pensamientos, sin coherencia y ética política, terminan por desprestigiarla y afectan la credibilidad de cualquier investigación.

2. El nombre de Rojas Birry fue mencionado en los medios de comunicación previamente a su elección, relacionado con eventos de violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria, razón por la cual en privado y públicamente en el recinto del Concejo, le pedí explicaciones. Le manifesté públicamente a la bancada del Polo que lo postuló que, de ser ciertos y aparecer pruebas de esos hechos, no existía ninguna probabilidad que pudiese ser elegido Personero.

3. La explicación que presentó Rojas Birry en el recinto del Concejo el día de su elección fue  que él tenía un hijo con su mismo nombre y que era él quien se encontraba vinculado con los hechos señalados.

4. Voté por Rojas Birry porque no apareció en ese momento ninguna prueba que le impidiera legalmente ser elegido personero, por lo que consideraba que estaba siendo objeto de calumnias, las cuales repudio y rechazo como parte de la política, y porque en los acuerdos políticos el Polo debía presentar el candidato a la Personería y el Partido Liberal, al cual pertenezco, decidió por mayoría, con mi voto negativo, hacer parte de la coalición, decisión que debía acatar, de conformidad con el régimen jurídico de bancadas. Dejé constancia pública de ese voto, de la que aparece archivo escrito y en audio, como anexo al acta de la respectiva elección, en la que podrán corroborar los argumentos expuestos y comprobar que nunca afirmé que Rojas Birry “le pegaba a su mujer y era un hampón”, ni menos me referí a él como un “profesional con atributos”, como afirma el entrevistado Bonilla.

 5. Quien tenga el más mínimo conocimiento político e información sobre el Concejo de Bogotá y el Gobierno Distrital, sabe el tipo de concejal, política y servidora pública que soy, y el estilo, la responsabilidad y seriedad que siempre han acompañado mis actuaciones públicas. Además, soy tal vez la Concejal que con más contundencia le hago oposición al gobierno de Samuel Moreno, entre otras razones porque lo considero equivocado. Mis distancias obedecen a múltiples diferencias sobre el manejo de la ciudad y porque hago parte del equipo de Enrique Peñalosa quien perdió las elecciones,  en medio de una desastrosa campaña de desprestigio de la que fue víctima, manejada desde la campaña del hoy Alcalde Mayor y de la que hacia parte activa el hoy Personero. De tal suerte que afirmar que el Alcalde me llamó para ofrecerme puestos a cambio de mi voto para algo y concretamente para elegir a Rojas Birry, proviene de un calumniador, desinformado, mal intencionado, carente de sentido común o con indicios serios de problemas de cordura. Más grave aún cuando ese tipo de ofrecimientos son un delito y por supuesto no los aceptaría.

6. Desde que aparecieron las grabaciones en las que se señala a Rojas Birry como receptor de dineros de DMG, me he pronunciado de forma clara y contundente solicitándole renunciar a su cargo, porque considero que la institucionalidad y legitimidad de la Personería están seriamente afectadas. Fui una de las citantes a un debate en el Concejo sobre este episodio, que no se pudo adelantar porque el Personero se negó a asistir. Y cualquier Concejal puede corroborar que fui yo quien impulso dos cartas solicitando la renuncia del Personero, firmadas por algunos Concejales de diferentes bancadas. Inclusive me retiré del recinto de la sesión en la que el Personero decidió presentar su informe de gestión. Estos hechos señalan que mis actuaciones distan de quien haya podido recibir dádivas a cambio de un voto.

7. Lamento que por ser la única Concejal mencionada con nombre propio en la señalada entrevista, el diario no me hubiese dado la oportunidad de reaccionar simultáneamente a la vil y extraña canallada que el entrevistado Bonilla cometió contra mi buen nombre. Y que no se le hubiese indagado sobre las pruebas para hacer tal afirmación y los nombres de los Concejales que supuestamente se encuentran vinculados con este lamentable episodio. El entrevistado Bonilla tiene seriamente afectada su credibilidad, porque es alguien a quien le parece normal hacer parte de ese estilo lamentable y sucio de hacer la política, y más aún podría estar incurso en el delito de encubrimiento, en la medida en que por sus respuestas parece que estaba bien enterado de todos los hechos, por lo menos irregulares, que presuntamente se cometieron entre DMG, la campaña del hoy Alcalde Mayor y el Personero de Bogotá, de los cuales no debió participar y por supuesto denunciar desde finales de 2007, y que hoy son causa de investigaciones en la Fiscalia General y la Procuraduría General.

 Gilma Jiménez Gómez. Concejal de Bogotá.

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