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De Juan Gustavo Cobo Borda

22 de enero de 2009 - 08:42 p. m.

El dramaturgo inédito Cazagemas me acusa el 21 de enero en El Espectador por “los elogios gratuitos que suele entregar a cualquiera Cobo Borda”, y cita a continuación un poema de Raúl Gómez Jattin.

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El ocioso podrá comprobar cómo desde 1995, en vida de Gómez Jattin, hablaba de él, lo elogiaba y citaba el mismo poema, con el cual pretende ahora conmovernos el señor Cazagemas .

Remitirlo a las diversas ediciones de mi Historia de la poesía colombiana. Siglo XX. De José Asunción Silva a Raúl Gómez Jattin, ahora en su cuarta versión publicada por Villegas Editores, me parece una afrenta para el descubridor tardío de Gómez Jattin.

En todo caso me consuelo releyendo a Borges: “Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana —la única— está por extinguirse y que la biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta”.

En ella estará de seguro Borges. No sé si Gómez Jattin o Cote Baraibar.

En todo caso, sospecho, el que no entrará será el señor Cazagemas.

Juan Gustavo Cobo Borda.  Bogotá.

El color de la esperanza

La prensa ha ofrecido una información amplia y conmovedora sobre la vida personal, académica y política del nuevo Presidente de los Estados Unidos. En particular El Espectador se ha distinguido por sus crónicas y reportajes cortos, profundos y frescos. Además, los columnistas nos orientan sobre el panorama de la nueva era del país del norte con criticidad, veracidad y gallardía. No se han encontrado posiciones racistas, hirientes o caricaturescas, todo lo cual es diferente a disentir o estar menos optimistas que el resto.

Parodiando el hermoso verso de Aurelio Arturo en Morada al Sur, en el que expresa: “Te hablo también; entre maderas, entre resinas, entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja: pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia, hoja sola en que vibran los vientos que corrieron por los bellos países donde el verde es de todos los colores, los vientos que cantaron por los países de Colombia…”, hoy puede decirse, con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, que esa pequeña mancha negra, inteligente, rutilante ha hecho que el negro sea de todos los colores.

Los pueblos del mundo miran con esperanza hacia Norteamérica porque la actitud positiva y crítica de Obama ha estimulado la formación de un sentimiento colectivo de dimensiones internacionales, proyectado desde su campaña a través de los diferentes discursos que se sintetizan en el de su posesión, poco usual en la cotidianidad de las naciones cuando éstas viven un cambio de gobernante.

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Son escasas las ocasiones en que el mundo se ha detenido, como ahora, a pensar que los grandes problemas que aquejan a la humanidad podrían ser liderados por un hombre que nos está enseñando a pensar de manera colectiva, comunitaria, con unidad para buscar soluciones a los diferentes conflictos. Me parece, hasta ahora, que no ha posado de varita mágica ni ha adoptado posiciones populistas tan comunes en muchos países. Es más, ha hecho advertencias de posibles frustraciones.

En los cuatro años siguientes, cada palabra, cada decisión de Obama, serán escuchadas con mucha atención por ese mundo lleno de esperanza, lo cual significa que tendremos que adoptar una actitud pedagógica para aprender a asumir, en primera instancia, nuestros propios errores y deficiencias, que nos permita identificar caminos alternativos para lograr la solución de conflictos y crear condiciones de un desarrollo justo y equitativo, pero sobre todo en paz.

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El sello Obama será indeleble. El negro es de todos los colores.

Ana María Córdoba Barahona. San Juan de Pasto.

Por la reelección de la seguridad

¿Reelegiremos la seguridad democrática? Esta podría ser hoy la pregunta para la que quisiéramos tener respuesta, pues resolvería en gran parte el presente y futuro de nuestro país, además de acabar con conjeturas y suposiciones dentro de la cosa política.

Esa respuesta se podría dar vía referendo, aprobado “a las patadas” el pasado 16 de diciembre y, según el ex procurador Maya, con actuaciones ilegales que le darían muy pocas posibilidades de salir avante en la Corte. Lo anterior se sumaría al enorme riesgo para la coalición uribista de intentar obtener los más de siete millones de votos que se requieren en noviembre de 2009, en una época donde la oposición y el desgaste lógico de un gobierno al final del período, lo harían muy complicado y dejarían al presidente Uribe como perdedor, que sería lo más injusto con el hombre que ha llevado a Colombia a recuperar su norte, convirtiéndolo en un país viable y seguro. Adicionalmente, un referendo requeriría de una inversión cercana a los $100.000’000.000 que en momentos de crisis global sería otro gran inconveniente.

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Nos quedaría otra alternativa válida y es la que ha propuesto Cambio Radical, que consiste en un acto legislativo que presentaría el Gobierno con el apoyo de la bancada uribista, donde el presidente Álvaro Uribe, de manera clara y categórica, manifieste al país el interés de ser reelegido.

En caso de que el Presidente no manifieste su aspiración, debería ser prioritario que la bancada uribista busque e implemente otros mecanismos plurales con miras a garantizar la continuidad de la seguridad democrática. Podría tratarse de unas elecciones “primarias”, donde  los candidatos de la coalición se sometan a una consulta popular  que arroje un ganador como candidato presidencial y donde el segundo pudiera ser su compañero de fórmula en la Vicepresidencia.

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Lo fundamental es dar continuidad a la eficaz política de seguridad democrática, pues Colombia necesita seguir por esta senda de confianza y progreso, que nos ayude a evitar el resurgir de los “vapuleados” grupos al margen de la ley.

Jorge Enrique Vélez G. Senador de la República. Bogotá.

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