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De la Universidad Autónoma

26 de agosto de 2008 - 09:07 p. m.

Con preocupación hemos registrado un comentario en la sección política de su prestigioso diario, el pasado 16 de agosto,  en donde el redactor de la nota “Monómeros habría financiado actividades chavistas en Colombia” hace referencia  a la Universidad Autónoma de Colombia en los siguientes términos: “En días pasados se habló también de que la empresa Monómeros  Colombo-Venezolanos  intentó comprar , con asesoría de la senadora Córdoba, la Universidad Autónoma de Colombia, pero al parecer estas negociaciones se truncaron por la intervención directa del gobierno colombiano”.

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Al respecto, y en su momento oportuno, la Universidad dio las explicaciones pertinentes sobre el particular al Ministerio de Educación Nacional y a la Oficina de Prensa de la Presidencia de la República. Así mismo se emitió un comunicado de prensa, que se publicó en El Tiempo el 10 de abril de los corrientes (en el cual se lee que “Esta noticia no corresponde a la realidad y está relacionada con los rumores que desde hace algún tiempo se vienen difundiendo”).

Gabriel de Jesús Acevedo. Presidente (e) de la Universidad Autónoma de Colombia. Bogotá.

Fotos y LGBT, otra vez

Los felicito por el artículo “Antes que diversa, en reversa” del lunes 25 de agosto. Sin embargo, no entiendo cómo pueden acompañar un artículo tan desgarrador con fotos de un carnaval gay. No es la primera vez que recurren al facilismo o morbo para acompañar cualquier artículo sobre un tema LGBT con fotos de marchas gays, especialmente de hombres disfrazados o descamisados.

Esto no hace más que reforzar imaginarios negativos sobre esta población: el mensaje es que los gays son distintos, frívolos y raros, cuando en realidad son personas comunes y corrientes.  ¿Por qué no mostrarlos como los seres humanos que son, no como personajes de carnaval? Este artículo, es especialmente extraño, ya que trata de 67 homicidios de colombianos –algunos eran padres de familia, otros hijos, otros hermanos– y la foto es de un hombre enmascarado y con plumas.

Andrew Dier. Bogotá.

Santa Marta

Quiero aprovechar para hacer público mi malestar respecto a las cada vez más frecuentes emergencias que ocurren en la ciudad de Santa Marta, producto del derrame de aceite de palma desde las instalaciones del terminal marítimo de dicha ciudad.

La primera vez que ocurrió un derrame, el hecho mereció el cubrimiento de los medios a nivel nacional, pues sus consecuencias eran imposibles de ocultar; el hecho ocurrió de nuevo, pero como no tuvo el mismo impacto (pues cayeron al mar unas 300 toneladas, según las autoridades portuarias), esto mereció simplemente la satisfacción de las autoridades del puerto, pues sus planes de contingencia al parecer funcionaron (mal a mi parecer, pues igual hubo derrame de aceite, ¿que no hay profesionales trabajando ahí?).

Ya suficiente tenemos los samarios con el polvillo del carbón y la contaminación a la que nos tienen sometidos, como para que cada tanto tiempo tengamos que ver esas horribles manchas anaranjadas en la bahía y en las playas cercanas a estas como Taganga. Así sí que hacemos mérito para que nos consideren como dueños de la bahía más linda de América. Ojalá todavía haya arrecifes vivos para cuando haya un plan no de contingencia, sino que reduzca a cero las posibilidades de derrames en nuestras playas.

Me perdonarán el lenguaje irónico, pero considero que ya es hora de que le presten atención a quienes se preocupan seriamente de estos desastres ambientales, cada vez más frecuentes, como Invemar, y en general, a quienes queremos de verdad a nuestra bella pero olvidada  Santa Marta.

 Hermes Fandiño Toro. Santa Marta.

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