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Del Comité Intergremial de Urabá

25 de septiembre de 2008 - 09:41 p. m.

Con extrañeza hemos registrado su opinión editorial del día 19 de septiembre, bajo el título: “La otra cara de la pacificación de Urabá”.

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El alto aprecio que tenemos por su objetividad periodística, su claridad política y su larga tradición democrática familiar nos mueven a hacerle estas cortas reflexiones.

Bajo el pretexto de la reciente noticia de la detención del señor general Rito Alejo del Río, por la vía de las generalizaciones, las afirmaciones gratuitas y los argumentos non sequitur, se hicieron una serie de afirmaciones que atropellan y lesionan la dignidad de Urabá y en especial del sector bananero, que no ha hecho otra cosa que generar empleo y desarrollo para la región y para el país y que, contrario a lo afirmado en el editorial, ha sido también una víctima más de la violencia generada por la subversión y el narcotráfico.

Mencionan, como cosa sabida, la “sangrienta construcción de la carretera que va de Medellín a Turbo”. Desconocemos las fuentes de tal afirmación, pero mucho tememos que sea la misma que quiere ilustrar la opinión sobre los orígenes de la industria bananera en Urabá, ligándola a la expansión paramilitar. La lucha por la épica construcción de lo que orgullosamente conocemos aquí como “La carretera al mar” se libró durante décadas contra los elementos naturales y muy especialmente las difíciles condiciones topográficas de la cordillera Oriental.

Mencionar en un mismo escrito a conspicuos empresarios  bananeros, cuyas tierras han sido abiertas y cultivadas por ellos para ponerlas al servicio de la economía nacional desde hace décadas, y a señalados narcotraficantes, responsables de desplazamientos forzados, masacres y otros crímenes contra la humanidad, con el único argumento de una vecindad topográfica es un subterfugio ruin de quien no puede demostrar de otra forma sus fabulaciones tendenciosas.

El revisionismo histórico que se pretende ahora, no puede ser pasado por alto por los propios protagonistas que siempre se han enfrentado con decisión y valentía a los mismos enemigos de siempre: la delincuencia en todas sus formas y manifestaciones, incluyendo la manipulación histórica con claros fines políticos.

Roberto Hoyos Ruiz. Presidente de Augura. Fabio Arango Ramírez. Presidente de Aganar. Adolfo Zapata Betancur. Presidente junta directiva Cámara de Comercio de Urabá. Apartadó.

Sobre el matrimonio

Mariana Suárez en su artículo C“Hombres antimatrimonio” (El Espectador, jueves 25-IX-08, p 14) nos habla de los spurmos, los solteros empedernidos. Toma también seis ejemplos de “solteros de la historia”.

Quisiera mostrar una contraparte. No necesariamente el que permanece soltero lo hace por convicción, y viceversa, no siempre el que se casa lo hace como una “obligación”. Un gran filósofo, a pesar de mantenerse soltero, nos dejó estas palabras hace ya 350 años. Dice así: “Por lo que atañe al matrimonio, es cierto que concuerda con la razón si el deseo de unir íntimamente los cuerpos no es engendrado por la sola belleza, sino también por un amor de procrear hijos y educarlos sabiamente; y si, además, el amor de ambos tiene por causa no la sola belleza, sino, sobre todo, la libertad del ánimo”. Así hablaba Spinoza. Mientras Brian, un estadounidense, citado por Suárez, “lloré en silencio el día que mi esposa me pidió que vendiera mi BMW convertible, para cambiarlo por uno más familiar”, otros preferimos buscar el velo del deseo y compartir afectos sub specis aeternitas.

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Susana de Bejarano. Bogotá.

Amigos del medio ambiente

Por curiosidad tomé prestado en una cita médica un ejemplar de El Espectador para pasar el tiempo en la irresistible espera que siempre le hacen a uno sufrir los médicos. Tenía la curiosidad de verlo ahora que ha vuelto a ser diario, pero no lo había comprado, no me pregunten por qué. Y quiero decirles que me sorprendió encontrar una cantidad de temas que no ve uno mucho en los periódicos, casi siempre dedicados a las noticias de criminales o de políticos que cada vez nos interesan menos a los ciudadanos que no accedemos a lugares de poder. Y me encantó mucho un cuadro que publicaban que se llamaba “Cómo ser amigo del medio ambiente”, lleno de consejos fáciles de seguir para que uno pueda ayudar a mejorar nuestro planeta. Lo único es que tengo un gran remordimiento, porque a escondidas corté la página, que ahora está pegada en mi nevera para que la vean mis hijos, y le negué la opción de verla a todos los que llegarían a su cita esa tarde. Este mensaje es solamente para decirles que los felicito por pensar en los ciudadanos del común y contarles que lo que antes era solamente curiosidad, ahora se va a volver compra cada vez que pueda hacerlo.

Nohra Johana Durango. Armenia.

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