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Del ex Procurador (e)

19 de enero de 2009 - 08:58 p. m.

En la edición de hoy (13 de enero), leí con complacencia la merecida exaltación que hacen de la gestión que desarrollamos en la Procuraduría General de la Nación durante los ocho años que estuvo presidida por el doctor Edgardo Maya Villazón.

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Sin embargo, con todo respeto me permito aclarar algunas aseveraciones que hace el escrito frente a una supuesta reacción insuficiente en temas como los falsos positivos y los llamados casos de la yidispolítica y la parapolítica.

Es necesario insistir y reiterar los resultados que ya el Procurador saliente presentara en su oportunidad: sólo en los dos últimos años, 104 investigaciones que reposaban en oficinas de control interno disciplinario de la Fuerza Pública fueron desarchivadas y los procesos disciplinarios reiniciados. En 2008 se dictaron 50 pliegos de cargos por hechos que involucraron a 85 víctimas e implicaron a 2.543 miembros de la fuerza pública. Adicionalmente la Procuraduría asumió el poder preferente en 13 investigaciones adelantadas por la desaparición forzada en el municipio de Soacha.

En la llamada parapolítica, por orden del Procurador General de la Nación, en el año 2006 se creó una comisión especial denominada Grupo Especial de Investigación Aforados, para que abordara todos los procesos relacionados con la llamada parapolítica y es así como en estos dos años, 116 personas han enfrentado investigaciones por hechos relacionados con ese tema.

En la actualidad, 22 personas enfrentan indagaciones preliminares, existen 52 aperturas de investigación, 23 funcionarios están cobijados con pliego de cargos y se han proferido siete fallos de primera instancia. Adicionalmente, hemos intervenido en todos los procesos que cursan en la jurisdicción ordinaria ante jueces y fiscales por los mencionados hechos.

En cuanto al proceso comúnmente conocido como la yidispolítica, avanzan cinco investigaciones disciplinarias, que involucran a seis servidores públicos y frente a los cuales hemos adoptado decisiones de cargos contra ocho servidores y ex servidores públicos y frente a los cuales hemos dictado nueve pliegos de cargos contra seis personas y actualmente se encuentra para fallo el proceso disciplinario en el cual están involucrados cinco funcionarios públicos por influir en la congresista Yidis Medina para conseguir beneficios para sí y para otro.

Para terminar, es indispensable aclarar que no hay lentitud en estos procesos disciplinarios. Todos avanzan de acuerdo con los términos legales fijados por el Código único disciplinario, con total respeto al derecho de defensa de los implicados, como nos los ordena la ley.

 Carlos Arturo Gómez Pavajeau. Ex Procurador General de la Nación (e).

Barack Obama y el reeleccionismo

El fenómeno social y político llamado Barack Obama abre espacios para todo tipo de reflexiones. Se me ocurre pensar, por ejemplo, de qué manera Obama encarna la esencia misma de lo democrático consistente en la promoción de una sociedad preñada con libertad de oportunidades. Un paradigma político propone que la equidad democrática consiste en la forma mediante la cual una sociedad garantiza que los menos favorecidos inicialmente tengan caminos abiertos para alcanzar los privilegios de los más favorecidos. Posiblemente ningún otro caso podría comprobar ese paradigma mejor que el de Obama, tal y como lo demuestra su camino como ciudadano hijo de inmigrantes, criado por sus féminas en medio de las tensiones de la clase media y arropado por el Partido Demócrata gracias a su valiosa capacidad para empujar comunidades segregadas de Chicago a tener fe en sus posibilidades de seguir creciendo.

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Y también se me ocurre pensar que un ciudadano como Obama, de haber corrido con la suerte de ser ciudadano latinoamericano, por estas calendas habría visto reducidas al mínimo las posibilidades de haber sido electo presidente. Una región cada vez más proclive a reelegir a los mismos con las mismas bajo el sofisma de que “ningún otro lo hace tan bien como ellos”, está entrando en un precipicio que unos critican por antidemocrático, lo que es cierto, pero cuyo peor daño consistiría en cerrar por cuatrienios o sexenios la posibilidad de que otros “obamas”, venezolanos, argentinos, colombianos o nicaragüenses, hallen expedito el camino para mostrarse ante sus conciudadanos como nuevas alternativas políticas.

Con el agravante de que detrás del reeleccionismo existe una patología narcisa destructiva padecida por estos mesías de corte hispanocatólico, la llegada de Obama a la Casa Blanca exige lanzar una voz de alerta en relación con que mantenernos aferrados a regímenes cada vez más prolongados en cabeza de los mismos políticos, no sólo amenaza producir daños inmediatos a la estructura democrática, sino también daños prolongados y, por qué no, irreparables, en contra de las perspectivas de las nuevas generaciones. Con otras palabras, el reeleccionismo amenaza convertirse en la peor herencia que éstos que se llaman “buenos padres” pueden dejarles a aquellos que llaman sus “buenos hijos”.

 Bernardo Congote. Bogotá.

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