Una herramienta para tomar el pulso de la opinión se convierte, a veces, en una para “crearla” a la medida.
Las reacciones a las más recientes mediciones no se han hecho esperar. Pasa de todo, pero, cifras en mano, muchos tratan de que pase a su favor. Son los dos más importantes usos de las encuestas en el ámbito político. Es un fenómeno natural.
Por si alguien se encuentra todavía despistado una cosa es la “realidad”, en general, y otra la “realidad” de la opinión. ¿Con cuál de las dos toma decisiones políticas la gente? Puede decirse que más con la segunda que con la primera y los expertos lo saben. Tiene que ver más con la percepción que con las cifras de la economía, por ejemplo.
¿Cambió tanto la economía nacional entre julio y septiembre como para que en la encuesta de Ipsos cayera del 41 al 25% en el mismo periodo? Evidentemente no, ni la inflación, el desempleo, la inversión o las exportaciones sufrieron tal variación, pero la desaprobación está medida. La gente aplica el filtro de percepción a sus respuestas. ¿Es real? Pues claro. En ese espacio la imagen del presidente cayó del 49 al 29 por cuenta del errático manejo del paro agrario.
Una vez efectuada esta aclaración vale la pena dar una mirada a las implicaciones políticas de las más recientes encuestas y a la manera en que se hace uso de ellas, confrontando algunas afirmaciones.
La primera de ellas es la popularidad del presidente la cual sirve de filtro para las respuestas de los encuestados sobre todos los temas. Cayó a sus niveles más bajos, pero ¿Hasta el punto de hacer inviable su reelección? Si se toman como referencia las respuestas entre el universo de encuestados el 77% no está de acuerdo con ella y “apenas” el 29% tiene una imagen favorable de él, sin embargo, la cosa cambia cuando se pregunta entre quienes habitualmente votan o van a hacerlo: Santos les gana a todos sus eventuales opositores en una segunda vuelta con cifras superiores al 40%, menos a Germán Vargas quien no se presentará. Hasta hoy.
La segunda son los candidatos por quienes se ha preguntado: en algunos casos está German Vargas, quien le gana a todos con cifras superiores a las del mismo presidente, pero no está, por ejemplo, el vicepresidente Angelino Garzón, quien registra la cifra más alta de favorabilidad en las encuestas, con un 66%, haciendo pensar a muchos que puede ser la carta “tapada” del Uribismo para las presidenciales. Una candidatura como esa podría ser muy fuerte, incluso para un Santos fortalecido o el mismo Vargas Lleras aunque una cosa es su imagen como vice y otra que la gente efectivamente vote por él.
La tercera es el uso que se hace de algunos resultados: en el pasado eran las FARC quienes al terminar los gobiernos sus periodos se referían a los presidentes como interlocutores poco válidos para descalificarlos. El relevo lo ha tomado ahora el ex presidente Pastrana quien mediante carta “notifica” al presidente que, ante las cifras, debe desmontarse de la reelección en aras de la Paz, pero no dice la manera en que al hacerlo esta se conseguirá, teniendo en cuenta que, hasta el momento, las dos variables van tomadas de la mano. Vale recordar que el ex presidente también es cercano al vice Garzón.
¿Será que Garzón es la carta que se van a jugar los ex presidentes Uribe y Pastrana? ¿Cómo les responderá el presidente Santos y la coalición? Si ello es así ¿Seguirá el Liberalismo oficial poniendo “peros” a la jefatura de debate Vargas Lleras o propondrá un nuevo candidato?¿ Esperemos más capítulos de esta radionovela electoral que podría tener, en mayo, protagonistas diferentes a los que aparecieron en la foto de la semana anterior.
@herejesyluis