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Disyuntiva

20 de mayo de 2014 - 12:05 a. m.

En menos de una semana los colombianos habremos votado en primera vuelta para elegir Presidente y la decisión es clara: queremos como jefe de estado a alguien que respete las leyes, o preferiremos a quién se siente con el derecho a mentir y estar por encima de ellas.

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En una campaña convencional, los ciudadanos estaríamos evaluando y comparando la visión del país, las propuestas y los programas de los candidatos. Hoy, no es así. Los colombianos estamos ante una disyuntiva clara: vamos a escoger como presidente alguien que respete el estado de derecho y las leyes, o vamos a regresar a la época de las cavernas en la que “el fin justifica los medios”para alcanzar el poder y mantenerlo.

Infortunadamente, la campaña Uribista ha desplegado toda su artillería para descalificar y deslegitimar al presidente Santos. Hace unas semanas el ex presidente Uribe dijo que tenía pruebas del ingreso de dineros ilícitos a la campaña de Santos en el 2010. Hoy, muy tranquilamente aceptó que no tiene pruebas sobre esa afirmación infame. Zuluaga, siguiendo el ejemplo de su mentor, mintió cuando dijo que no se reunió con el hacker y luego cuando afirmó que lo había hecho solamente por cinco minutos en los cuales fue a saludar al equipo. Falso. El testigo protegido por la fiscalía, seguramente aportará mas evidencias sobre las verdaderas intenciones del candidato, de su campaña y de esas reuniones.

Es muy triste y realmente una gran pérdida para el país, que alguien preparado, serio y honesto, con una trayectoria política limpia como Zuluaga, se haya equivocado de esta manera y haya caído en el “todo vale”, ante la posibilidad de ganar la presidencia. De un plumazo borró su trayectoria impecable, ha perdido su credibilidad y está ad portas de enfrentar procesos penales. La ambición por el poder puede corroer hasta el carácter mas férreo y esta es una muestra de ello.

La elecciones del próximo domingo son tal vez, las mas relevantes en los úlimos cincuenta años. Nunca habíamos estado tan cerca de lograr la paz y al mismo tiempo tan lejos de ella. Nunca habíamos estado tan cerca de proteger el estado de derecho y al mismo tiempo tan cerca de perderlo. Eso explica la gran polarización que se ha generado.

Por eso, mi voto el próximo domingo será por el presidente que ha tenido la agenda mas ambiciosa, mas reformista, mas avanzada en nuestro país desde que surgió la violencia en la segunda mitad del siglo pasado. Mi voto es por un futuro democrático, pluralista, equitativo y próspero. Mi voto es por la paz y por la defensa del estado de derecho. Mi voto es por Santos, quien en su segundo mandato firmará el fin del conflicto armado interno y sentará las bases para que los ciudadanos hagamos el trabajo que nos corresponde: dirimir los conflictos respetuosamente y construir civilidad. Mi voto es por la equidad.

Así, evitaremos que quienes piensan que la política se hace calumniando en lugar de proponiendo y ejecutando o se creen con el derecho de estar por encima de la ley, vuelvan a gobernarnos.

Estas elecciones se tratan de la reelección de Uribe por interpuesta persona, o de la reelección de Santos.

Ya conocemos el pasado, hay que evolucionar. Elijamos el futuro.

 

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