LA GRAN VIRTUD DEL CANCILLER Bermúdez, a nuestros ojos en la región Caribe, es que ha sido el único de los que han pasado por esa oficina durante las administraciones Uribe que se ha percatado de que el mercado natural del país no puede ser otro que los países del Gran Caribe, sobre el que tenemos aguas territoriales con puertos seguros (Santa Marta, Cartagena y Barranquilla) para el comercio exterior.
Por eso recibimos con alborozo la intervención del Vicepresidente Santos ante la XIV Reunión Ordinaria del Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en Haití donde expresó la intención estatal de “afianzar los mecanismos de cooperación y trabajo solidario entre nuestros gobiernos y pueblos”. Aprovechó para proponer la realización de un Encuentro de Ministros de Turismo de la AEC en Barranquilla y, en ese marco, inaugurar el Museo del Caribe, “creado para promover el patrimonio histórico del Caribe colombiano, su riqueza cultural y fortalecer así la identidad regional”.
Este inteligente y oportuno viraje de la política exterior es un signo de esperanza para una región conformada por ocho departamentos, con 132.288 kilómetros cuadrados (11,6% del territorio nacional) y cuya población es de 9,6 millones de personas (21% del total nacional). Región que ostenta los más bajos índices de desarrollo, cobertura de educación y de agua potable y saneamiento básico, que ha sido arrasada por la violencia y cuyas capitales rebozan de desplazados de todo el país.
Pero esa propuesta del vicepresidente no debe quedar en una reunión más, con presentación de la riqueza cultural y una exposición de las bellas artesanías que producimos. No. Es necesario que los mandatarios de Barranquilla y Atlántico, Char y Verano, lideren la cohesión regional y se aproveche la coyuntura para establecer estrategias definitivas que jalonen el desarrollo e incluyan en la agenda a los mandatarios de los demás departamentos.
Esperamos que no se queden rezagados ante este reto ni desaprovechen el momento histórico, cuando desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, el de comercio y Proexport están dirigidas las baterías para encontrar el éxito de la reunión, lo que debería traducirse en que esa mirada focalizada en la inauguración del Museo del Hombre Caribe encuentre una respuesta del sector público y el privado de toda la región, que los obligue a seguir el rumbo de vigorizar las fortalezas y solucionar falencias allegando los presupuestos necesarios.
La región Caribe tiene grandes potenciales y una oferta de bienes y servicios importante. Ya es hora de que desde el gobierno Uribe dejen de mirarnos como bastión electoral y a Barranquilla como “novia esquiva” a la que el presidente visita cada tres días en real campaña, porque hace falta una sólida inversión en infraestructura básica, vías de comunicación y polos de desarrollo. Y el momento es éste.