Debido a una falla técnica, en buena
parte de la edición del día de ayer se publicó dos veces una misma
información y, por ende, no apareció la sección internacional. El Espectador
ofrece las más sinceras disculpas a sus lectores y ha tomado los
correctivos necesarios para que un error así no se vuelva a cometer.
La Unesco y El Espectador
Estoy complacido de que una voz histórica e importante en el ambiente de la prensa colombiana regrese a los puestos de venta de manera diaria. Le deseo al equipo editorial todo el éxito, y estoy confiado en que el profesionalismo y dedicación con que lo guió Guillermo Cano continuará inspirando el trabajo de los reporteros de El Espectador.
Koichiro Matsuura. Director General de la Unesco. París.
Más allá de la violencia
El Espectador parece sumarse a la cascada de informaciones superficiales de lo que ya parece una telenovela, que no sólo oculta la situación lamentable que estamos viviendo, sino que parece ciego ante ella. Creo que centrar la información en los procesos recientes de los narcos, ‘paras’ y guerrilleros es mantenerse en la superficie. Hay otras cosas más lamentables y también más importantes. Creo que es conveniente que se haga un estudio del estado en que se encuentra la educación en el país, como el factor más determinante de la iniquidad.
Con un millón y medio de niños en edad escolar que no van a la escuela, ya tendríamos bastante para estar alarmados. Si sabemos además que esos niños son pobres, podemos imaginarnos el país que tendremos a la vuelta de cinco o diez años. Creo que todos debemos saber sobre nuestra seguridad alimentaria. Hoy nos desayunamos con pan fabricado con trigo norteamericano, con avena norteamericana, con maicena norteamericana, con cereales norteamericanos… ¿qué nos puede esperar, más sabiendo que somos un país con inmensas posibilidades agrícolas?
Creo que todos debemos saber en qué condiciones se están haciendo las exportaciones (o, mejor, las explotaciones) de nuestros recursos naturales. Hay tantas otras preguntas… La eliminación de narcos, ‘paras’ y guerrilla no nos garantiza otra cosa que seguir siendo gobernados por la misma clase política que durante casi doscientos años se ha repartido el país de manera no sólo injusta, sino inhumana. ¿No será ya hora de eliminar la cortina de humo que oculta el estado lamentable de cosas que vivimos?
Dino Segura. Bogotá.