Todo parece indicar que la ingenuidad se incorpora a nuestra canasta familiar. Pero sin la pureza que la caracteriza. Porque la ingenuidad que dimana un sector de compatriotas está signada por la codicia. Codicia patológica. Que se inscribe en la resultante de la subcultura mafiosa.
La que instaura la filosofía de lo expedito, de lo fácil, del acceso a la riqueza sin la talanquera de la dificultad. Espejismo supremo, en una sociedad excluyente, discriminatoria, donde la norma termina por cancelar todo sueño de equidad. O de cotidianidad digna. Empezando por el Código Financiero, que convierte los bancos en entidades mezquinas y elitistas. Que terminan por abrirle las exclusas al bochornoso y vergonzante imperio de las pirámides.
Se tiene la impresión de que una nueva caja de pandora ronda por los poros de la piel del país. País donde despojar a otro es la más corriente de las disciplinas. Es quizás el único territorio donde la gente entra en pugna para que la estafen.
Ahora fue necesaria la tumbada máxima a miles de ahorradores para que el Gobierno despertara de ese letargo y aceptara la magnitud del problema.
Campanazo al capital financiero que, en su voracidad y política usurera, deja sin salida a una población que aspira y le asiste el derecho a un nivel superior de vida.
Ómar L. Muriel Arango. Medellín.
Pan de cada día
Prohíbese lo que estaba prohibido y se establecen nuevas sanciones y prohibiciones. O sea, se derogan las disposiciones vigentes al momento de cometerse las infracciones y delitos. Se recuerda que la ley rige para el futuro y que la ley nueva deroga a la antigua. Pobres jueces, fiscales y liquidadora. Entre tanto, los inversionistas en la Bolsa de Colombia se hayan preocupados porque el Gobierno pretende trasladar nuestro Wall Street criollo de la carrera séptima con Avenida de Chile a Mocoa, Popayán y Pasto, y preparan una manifestación en carros de alta gama y con ropa de marca para que no lo haga y para que ni se le ocurra suspender las actividades de la Bolsa, donde se apuestan unos cien mil millones diarios en acciones de empresas, algunas quebradas y otras que no pagan dividendos, cuyos precios se siguen derrumbando y en las que ellos desean seguir invirtiendo detrás del ejemplo de Warren Buffet. Sammy está pensativo porque ante tanto manifestante, y con los indígenas atravesando las calles cogidos de la mano, el tráfico ahora sí va a colapsar. Lo mejor es que todos nos vayamos a ver Arráncame la vida, con buenos actores, una actriz que sí muestra lo que le queremos ver a las demás, unas canciones inolvidables y que lamentablemente no fueron más, y un argumento que parece el pan nuestro de cada día.
Horacio Perdomo Parada. Florencia
Fe de erratas
Ofrecemos excusas a nuestros lectores por el error de la primera página de nuestra edición de ayer miércoles, en la que equivocadamente hablamos del 22 aniversario del asesinado de John F. Kennedy. Lo correcto es, tal como está suficientemente explicado en la sección internacional del mismo día, el 45 aniversario.
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