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Independencia dos mil y pico

28 de marzo de 2011 - 01:00 a. m.

El año entrante íbamos a tener el mejor aeropuerto de Suramérica y el año pasado íbamos a tener un Parque de la Independencia ampliado, con la 26 y el Transmilenio por debajo. Lamentablemente, las cosas no se dieron y no hay sospecha de para cuándo se darán.

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Con Eldorado, algunos perdimos el tiempo tratando de hacer notar que su sala de recibo de pasajeros es importante como patrimonio arquitectónico y que su reutilización le hubiera traído beneficios a la nueva terminal. Pero fracasamos, y la feliz foto del director de la Aerocivil y el gerente de Opaín con Álvaro Uribe como testigo del otrosí que autoriza su demolición ya se tomó. El resto sería llorar sobre mojado.

Con el Parque de la Independencia hay un grupo de vecinos dispuesto a perder el tiempo tratando de que el Instituto de Desarrollo Urbano, Planeación Distrital y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural nos expliquen el desorden que formaron entre ellos, según lo relató La Silla Vacía (Pablo Medina, marzo 18), aclarando además por qué todo se ve tan turbio. Los vecinos interpusieron una acción popular que no ha prosperado porque el pobre Juez Sexto Administrativo de Descongestión no encontró la dirección de Odinsa en la Cámara de Comercio. Mientras tanto, el arquitecto, quien seguramente podría aclarar las cosas explicando el proyecto, se disculpó con La Silla Vacía porque tiene que respetar un acuerdo de confidencialidad con el IDU.

La buena noticia es que La Silla Vacía ya encontró la dirección y el misterio puede estar a punto de ser develado. El Juez ya puede notificarlos. Y si presumimos que el IDU no tiene nada que esconder, liberar de la confidencialidad al arquitecto es cuestión de un correo electrónico. Mientras tanto, dado el antecedente de Eldorado, me parece prudente sospechar que se viene un nuevo capítulo del carrusel del otrosí, con el cual la ciudad será nuevamente desfalcada mediante otra obra maestra de legalismo por parte de Odinsa, como la de los 12 años adicionales en la concesión del aeropuerto Luis Carlos Galán, “el aeropuerto que nos merecemos”.

Para ubicarnos, el Parque de la Independencia se construyó e inauguró durante el gobierno del general Rafael Reyes, con el nombre Parque de los Hermanos Reyes; aunque tres años después fue remodelado y rebautizado Parque de la Independencia, para conmemorar el Centenario de Colombia. Luego, durante la alcaldía de Fernando Mazuera, se le cercenó el pedazo que hoy corresponde a la 26 y que se iba a recuperar para el Bicentenario.

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