La pregunta mas frecuente en estos días es si Santos ganará las elecciones el año entrante.
Está claro que el tema principal de la campaña es el proceso de paz.
Los colombianos elegiremos entre una solución política negociada al conflicto armado interno o un enfoque puramente militarista para acabar con la insurgencia.
Hay tres tendencias políticas que competirán por la presidencia.
La derecha está encabezada por Uribe, quien encarna la oposición al proceso de paz y tiene mucha fuerza individualmente. Sin embargo, su movimiento está dividido tras la convención y adolece de un candidato fuerte a la presidencia. Oscar Iván Zuluaga es bien preparado, pero muy poco conocido en todo el país y tiene dificultades de comunicación. Si quiere subir en las encuestas tendrá que dejar de repetir frases para parecerse a Uribe y encontrar su propia forma de llegarle a la gente. Su campaña estará basada en la oposición al proceso de paz y solamente tendrá una opción de ganar si el proceso fracasa o se estanca definitivamente, cosa que es improbable antes de mayo.
La izquierda, tiene tres retos. El primero es organizarse. No hay espacio para que Clara López, Antonio Navarro o Aida Abella pasen a la segunda vuelta sin hacer una consulta que los incluya a todos. El segundo reto es adelantar una campaña a favor de la paz y en contra del gobierno, lo cual confunde a la opinión, debilita su posición y le abre espacio al presidente. Y el tercer reto, en el caso de los Verdes, es ganarle la consulta a Peñalosa para estar representados en la primera vuelta. Las disputas internas e inter partidistas que han exhibido en los últimos meses, muestran una izquierda fragmentada que dificilmente se pondrá de acuerdo para orquestar una campaña con opciones de ganar. Otra historia tendríamos si los partidos de izquierda fueran capaces de dejar las diferencias y los egos a un lado e ir con un candidato único en primera vuelta. Las declaraciones conciliadoras de Abella son una esperanza para la izquierda.
El presidente, quien ha corregido errores recientes, está prácticamente elegido. La mayoría de los colombianos queremos la paz aunque no queramos a las Farc ni confiemos en ellas. Si Santos es capaz de mostrar que el proceso con las Farc es irreversible, dejará a la izquierda sin discurso y a Oscar Iván hablándole a una minoría.
En la precampaña del partido liberal a la presidencia en el año 1998 el lema de Santos era “El Presidente para la paz y el trabajo”. Han pasado quince años y el presidente sigue en esa búsqueda. Aún cuando se eligió bajo las banderas de Uribe, y sabiendo que es más popular continuar la guerra, asumió el reto de alcanzar una paz negociada. Puede ser que lo logre, nadie sabe que podrá pasar. Aún si estar sentado negociando le cuesta la reelección, podrá decir “lo intenté “. Esa convicción de intentarlo, reflejando la esperanza de la mayoría de los colombianos, es lo que va a reelegirlo.