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La Urabá de Rito Alejo

15 de septiembre de 2008 - 08:01 p. m.

Muy posiblemente esta nota no sea publicada, sea omitida como sucede en los medios casi oficiales del país a conveniencia del “establecimiento”, como fue omitida  por ejemplo de las páginas de El Espectador, la información de un evento como el lanzamiento de la Campaña ‘Un  millón de poemas contra la guerra, la impunidad y el olvido’ (iniciativa de paz que a lo mejor no atre tantos lectores como otras notas del contexto de la parapolítica, las bravuconadas permanentes del Presidente y aquellas noticias que están haciendo celebridad a los victimarios y corruptos del país, entre otras que ocupan las páginas de los denominados “principales” diarios del país).

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Con respecto al informe de Urabá del día domingo(“El Urabá de Rito Alejo del Río”, El Espectador, septiembre 14/08) creo que la periodista omite masacres tan terribles como las de Honduras y La Negra en 1988, la desaparición y tortura de casi 40 campesinos de Pueblo Bello Turbo, las masacres de el Aracatazo en Chigorodó y otras tantas como la masacre del Golazo en Policarpa, Apartadó, entre otras, todas ellas cometidas por los paramilitares en alianza con los denominados Comandos Populares del grupo reinsertado Esperanza Paz y Libertad, que tuvo también gran amistad con el General en cuestión y que a través de uno de sus voceros hoy hace una infortunada defensa del papel jugado por el general Del Río (a quienes algunas personas han denominado “el carnicero”).

La cosa es que la periodista hace un inventario de masacres cometidas por las Farc en la mitad de la década de los 90 y omite las masacres de los paramilitares y los Comandos Populares (no urbanos como los llama ella). Visto de esta manera, como si el único grupo perpetrador de masacres fuera la guerrilla, podría justificar para muchos la temible alianza del general Del Río con los paramilitares, pues los paramilitares no aparecen como principales victimarios, cuando en realidad fueron éstos los que más desangraron la región en los años 90 y aún, en los actuales años, imponen su terror a quienes no apoyan sus proyectos políticos llevados a las principales alcaldías de la región, con asesinatos selectivos.

Este tipo de artículos, cortos en la investigación, son los que hoy por hoy legitiman un gobierno que apoya más a los victimarios que a las víctimas, y desorientan un país corto en el conocimiento de la historia y los verdaderos motivos que hay detrás del paramilitarismo, para que se termine perdonando —moral y judicialmente— sus crímenes y permitiendo total impunidad y olvido, además de apoyar actitudes y políticas guerreristas.

 Luis Carlos Pulgarín Ceballos.

 Bogotá.

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