Mi amigo Juan Garrido, por su condición de abogado, me preguntó en privado acerca de la acentuación ortográfica de la expresión hábeas corpus.
Creo no haber sido claro en mi respuesta y temo el deterioro de nuestra amistad y una posible demanda —qué miedo— cuando trate de defender una posición contraria a la corriente general. Las tildes de las palabras latinas han tenido sus vaivenes en la Real Academia, como muchos otros aspectos de nuestro idioma. La razón: en latín no existen y las palabras sólo tienen acentuación grave o esdrújula.
Personalmente, prefiero no ponerlas, pero la tendencia de la RAE hoy en día es la contraria. Además, el no ponerlas, es razonable, puede llevar a pronunciaciones incorrectas; un ejemplo es la palabra que inquieta a Juan, hábeas, de la que advierte el Depedé la tendencia errónea a la pronunciación grave a causa de la falta de tilde. Mientras consultaba sobre este tema, para evitar apaleos en el sótano, encontré a un colega bloguero que aconseja evitar los latinismos. Nequaquam!, y menos en Derecho: un abogado que sepa latín es abogado y medio.
Bendito sea Benedicto por su insistencia en que aprendamos latín. El bloguero que cito trae unos ejemplos de palabras graves y de palabras esdrújulas: súmmum, superávit, currículum y déficit, aunque superávit y déficit figuran como aceptadas en el Diccionario. Se equivoca el bloguero al ponerle tilde en la i a la palabra vitae, ‘de vida’, y tratarla como esdrújula. Los diptongos ae y oe, que no lo son en español, se pronuncian como e, con algunas excepciones en las que dejan de ser diptongos. Por lo tanto, la pronunciación es vite y la palabra es grave sin tilde.
Ni
«Para ganar espacio, no escribo las fechas y las horas de los horrores»: Andrés Hurtado García, El Colombiano 08-07-29.
Está desapareciendo el uso correcto de la conjunción ni cuando son varios los términos que se niegan: No escribo las fechas ni las horas. Paradójicamente, la nota de don Andrés critica los errores del habla en la radio.