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Los más vulnerables

30 de enero de 2009 - 08:36 p. m.

ES INDUDABLE QUE POR SU MISma condición de personas sin capacidad de decisión y necesitadas de respaldo por parte de los adultos, los niños son la población más vulnerable del mundo y, sin embargo, siguen siendo las víctimas de primera línea.

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En la reciente masacre de Gaza casi un 40 por ciento de los muertos fueron menores de edad. En África, caen como moscas, famélicos por hambruna en unas regiones, carne de sida en otras o muertos en combate. Por eso resulta espeluznante el informe del fiscal de la Corte Internacional CPI, Luis Moreno Ocampo, sobre la situación de los niños del mundo en la guerra: en todos los continentes donde existen conflictos bélicos se realiza el reclutamiento de menores de 15 años, quienes son obligados a cometer toda clase de barbaries y soportan todo tipo de vejaciones.

Si en el Congo esos reclutas impúberes violan y masacran, a la vez que son violados, Colombia, afirmó Moreno Ocampo, es el Congo de la región. En nuestro país también usan como rasero para vincularlos al conflicto el que puedan sostener un fusil, se les encomiendan labores de espionaje y vigilancia, se les entrena como combatientes y en muchos casos son puestos en primera fila para “ablandar” al enemigo. Además, las niñas reclutas suelen ser esclavas sexuales de los comandantes y cuando éstos se cansan pasan a ser servidoras de la tropa, pues en el monte se repiten los esquemas machistas de aberrante sojuzgación sexual de las mujeres, sin importar edad, etnia, condición social o funciones dentro de la tropa.

Pero la situación de las mujeres es peor: difícil que una llegue a la comandancia en las filas insurgentes o paramilitares, las que se reinsertan o amnistían cuentan que toca reclamar mayor participación en las decisiones y lo complicado que es que su pensamiento prime sobre sus curvas frente a los compañeros. Y también es verdad que las mujeres que sobreviven al acoso de sus compañeros y demuestran gran valor en la trinchera y en otras acciones, son más virulentas y batalladoras; no es fortuito entonces que los comandantes de ambos sectores las tengan en la escolta personal, porque son como perros de presa, más duras que los mismos hombres.

Los adultos que elijan lo que les convenga y asuman su decisión, pero el reclutamiento de niños y niñas por parte de los actores del conflicto es inadmisible, genocida y crimen de lesa humanidad. Y las cifras nacionales son aterradoras: el Gobierno reconoce 14 mil niños en la guerra y la CPI tiene cuentas de 20 mil. Guarismo aplastante para cobijar una población de personas tiernas, ingenuas, inseguras, que en vez de un fusil tendrían que empuñar un lápiz o el mouse, recibir amor y no sexo, y tener la libertad de hacerse adultos al amparo de un Estado que les cumpla. Y ahí es donde la puerca tuerce el rabo: no les cumple, y al fracasar en esa misión de garantizar el derecho ciudadano, es el mismo gobierno el encargado de moverlo, el que los sirve en bandeja a los desaprensivos reclutadores.

losalcas@hotmail.com

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