No hay derecho que entidades oficiales como la CAR y la Secretaría de Desarrollo Económico y Ambiental del municipio de Tenjo hayan perpetrado un desastre ecológico de consecuencias funestas para la única fuente natural de agua que recorre el Valle de Tenjo, como es el río (?) Chicú, con la excusa de que “… se iniciaron las obras de mantenimiento, dragado y limpieza del río Chicú…”.
Hace cerca de un lustro y por ‘invitación’ de alguna administración municipal y de la CAR, se emprendió una tarea —otra más para salvar el mencionado río, comprometiéndonos los ribereños a permitir una zona o ronda de 10m a cada lado del cauce, las cuales fueron sembradas de árboles nativos como sauces y alisos y debidamente cercadas con 3 cuerdas de alambre de púas.
Como suele suceder, y por falta de una autoridad competente y eficiente, fuimos pocos los ciudadanos ilusos que lo hicimos con responsabilidad ecológica. Durante todo ese tiempo cuidamos la ronda y, sobre todo, conservamos los bellos y centenarios sauces que existían a todo lo largo del río, y digo existían, porque la limpieza (?) emprendida sin ningún control y en forma bárbara y despiadada por los contratistas de Inforagro, arrasó literalmente con todo (sauces y alisos centenarios, árboles sembrados en la ronda, cercas, etc.).
Cuando se me solicitó mediante carta de la Secretaría de Desarrollo Económico y Ambiental del municipio de Tenjo el permiso para realizar dicho desastre —nunca lo di—, llamé y advertí de lo que iba a pasar con la ronda, y la respuesta dada fue que debía tramitar la advertencia en la CAR, como si el único tiempo valioso sea el de los empleados públicos.
Espero que las actuales y las futuras administraciones tenjanas y de la CAR no tengan el descaro de volver a solicitar la colaboración ciudadana para sus proyectos demagógicos, oportunistas y politiqueros, porque cada uno de ellos borra con el codo lo que la anterior hace con la mano.
Mauricio Gutiérrez G. Tenjo, Cundinamarca.
Crespo y la calle 70 en Cartagena
Hace pocos años por la calle 70 del residencial Barrio Crespo en Cartagena, ruta de acceso al aeropuerto Rafael Núñez, sólo transitaban lentamente unos pocos buses que terminaban su recorrido donde hoy comienza la carretera a Barranquilla, proyecto al que, por tramoyas de políticos y funcionarios corruptos, se le recortó el tramo faltante por la playa hasta la avenida Santander. Y ahí nació el despelote actual de la otrora tranquila calle 70, que recibe sin misericordia el tsunami vehicular de una carretera intermunicipal, degradándola bajo la mirada complaciente e irresponsable de las administraciones distritales, que permitieron y siguen permitiendo, no sólo el ruidoso y estremecedor tráfico pesado de buses, tractocamiones, volquetas y gigantescas máquinas para la industria de la construcción, sino la aprobación ilegal de locales comerciales, restaurantuchos y cantinas en un sector netamente residencial, violando el Plan de Ordenamiento Territorial y sometiendo a los residentes y visitantes a contaminación sonora, basuras, invasión del espacio público e inseguridad.
La 70 es hoy el cáncer de Crespo que ya hace metástasis hacia las calles aledañas, vergüenza ante el turismo que entra y sale de la ciudad. Y como todo, nada se sabe del compromiso hecho por la Administración Distrital de construir el urgente tramo faltante por la playa con túnel subterráneo incorporado, para solucionar el insoportable caos vehicular que se agrava en las temporadas vacacionales.
Rubén Benedetti Pizarro. Cartagena.
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