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Monseñor Libardo Ramírez y el cardenal Rubiano

15 de mayo de 2010 - 01:03 a. m.

Ante todo estimo que cuanto expresó el cardenal Pedro Rubiano en relación con el candidato presidencial Antanas Mockus no fue un respaldo a su candidatura, sino una aclaración sobre el ateísmo o no de Mockus y una manifestación del aprecio que por él tiene según los informes que posee.

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Ya en relación con calificar a determinadas personas podemos tener distintos puntos de vista, según los informes que tengamos de ellas y nuestra mirada sobre algunas de sus actuaciones. En concreto, sobre Antanas Mockus, tal vez el cardenal, que tiene tantas actividades y preocupaciones, no haya tenido completa información sobre algunas de las actuaciones de este señor, o en su gran corazón de padre caritativamente quiera minimizarlas.

Se me ocurre que el apreciado cardenal haya querido, al dar opinión bastante favorable, practicar la obra de misericordia de “vestir al desnudo”, y querer tapar con un velo de posible olvido unas de las lecciones que ese exaltado profesor ha dado al mostrar cínicamente en público a la juventud sus genitales y su parte trasera, lo que no se puede señalar como “enseñanza de valores” y de cultura ciudadana. Es igualmente grave haberse burlado del matrimonio católico, cuando en momentos ostenta ser de origen católico, burla grotesca al contraer un supuesto matrimonio civil en un circo y sobre un elefante, lo cual he considerado como un hecho que no es de ninguna manera modelo de valores y sí un incalificable desplante a un país católico, con legítimo pudor en sus costumbres y gran respeto por la institución matrimonial, algo tan fundamental para la Iglesia y para la humanidad.

Es de advertir, también, que Mockus en las diarias rectificaciones a sus precipitadas respuestas, que revelan falta de seriedad en sus conceptos, está ahora con disimuladas profesiones de fe suavizando cuanto dijo en otras recientes declaraciones.

Pienso que el candidato Mockus tiene cualidades, pero también actitudes que en nada son lecciones de valores cristianos. A mí no me deja tranquilo la posibilidad de que desde la Presidencia pueda seguir impartiendo esas lecciones y que se lo señale como posible “buen Presidente”.

 Libardo Ramírez Gómez.Vicario del Tribunal Ecco. Único de Apelación para Colombia. Huila.

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