Lamenté profundamente la partida sin regreso de Julio.
Lo recuerdo especialmente como producto de nuestras labores académicas en el CESA, donde pude apreciar sus dotes de escritor y periodista de temas empresariales.
Agradeceré siempre la confianza que me infundió cuando Alfredo Carvajal Sinisterra, desde la Presidencia de Ecopetrol, me confió, a fines de los 80, la creación de Terpel S.A. que, por aquella época, denominamos Terpel Nacional S.A.
Últimamente compartimos sueños de emprendimiento, propios de la edad madura, donde la confianza en Dios se había vuelto la compañía que ponía color a esta etapa otoñal de nuestras vidas.
Julio: nos encontraremos allí a donde has partido y, por la gracia de Dios, podremos hacer charlas improvisadas sobre emprendimiento, que son las que mejor salen, como aquella a la que me invitaste en esa primera Expogestión (q.d.e.p.).
Jairo A. Trujillo Amaya. Bogotá.
Con Patricia Ariza
Francamente risibles las razones por las que la respetada artista ha sido víctima de una persecución estatal que ni en los libros malos de la guerra fría y el mcartismo. Pretender que ser “hippy” y “nadaísta” son razones de peso y de fondo para entrar en la intimidad de una ciudadana y violar las normas más básicas de todo Estado Social de Derecho, preocupa por lo irresponsable. Cuántos más no estarán siendo investigados sin que lo sepamos. Columnistas de este prestigioso periódico estaban en las mismas y nadie dijo nada. A la fecha, ni una disculpa. Como si nunca hubiese ocurrido.
Pero preocupa aún más el nivel cultural de nuestras instituciones encargadas del orden, directamente proporcional al peligro latente que habrá en todo el que en algún momento enfundó el poder de las flores y los signos de paz para hacer la guerra. En esto sí ya francamente nos movemos en el absurdo. Si estos son nuestros espías, antes que importunar con su parroquialismo a personas de la talla intelectual de Patricia Ariza, mejor harían en escribir comedias. Ojalá y todos nuestros mercenarios, guerrilleros, miembros de las Farc y del Eln, del Epl y demás desubicados guerreros, fuesen nadaístas. Y si también hippies, pues mejor. Si las balas fueran poesía…
Leopoldo Acevedo. Cali.
Las columnistas
Qué magníficas mujeres columnistas tenemos en El Espectador. Bienvenida Tatiana Acevedo.
Les deseo un productivo 2009 junto a mi complacencia como suscriptora de muchos años por tener el periódico en casa a diario y muy madrugador.
Ya lo dijo la objetividad en persona que es Antonio Caballero haciendo una analogía con la Biblia : “No es bueno que El Tiempo esté solo…”. Y qué importante que desde mayo de 2008 no lo esté más. Felicitaciones por su independencia.
Nidia Martínez. Pereira.
Fe de erratas
En el editorial del sábado pasado, titulado “La Zona Rosa: lugar para el caos”, fueron confundidas las labores de la Secretaría de Integración Social con las del Instituto Para la Economía Social (IPES), que es en realidad el ente distrital que se ocupa del control de los vendedores ambulantes mencionados en el texto con motivo del deterioro del espacio público en algunas zonas de la capital.
Redacción de El Espectador.
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