Yo preferiría educar antes que prohibir. Prohibido fumar en sitios públicos, beber en las calles, hablar por celular conduciendo vehículo, salir de la casa después de las diez de la noche, hacer pipí contra un árbol, quemar pólvora.
Todo eso está bien, pero ocupa a la Policía en controlar, cuando la institución policial tiene una misión muy grande y muy compleja por cumplir. Mientras tanto, el delincuente hace de las suyas porque ve a la policía distraída en menesteres de poca monta. Esto no es nada, en México el Alcalde prohibió besarse apasionadamente… ¡y la Policía a controlar!
Donde mejor se aprende, el colegio y la universidad, nunca hemos oído enseñar no tomar trago ni orinar en calles, no utilizar celular conduciendo, no fumar en sitios públicos, no “callejear” después de 10 p.m. ni quemar pólvora. Uno que otro padre de familia lo hace a la vez que sus hijos se distinguen por educados.
Si esos “delitos” se evitaran desde el colegio, la universidad y el hogar, enseñando lo que está mal y lo que está bien, obviamente tendríamos mejor seguridad. “La prohibición causa el apetito”.
Fabio A. Ribero Uribe. Socorro.
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