Hay mucha responsabilidad para compartir con respecto a la razón por la cual las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos no van a ninguna parte.
Sin embargo, la insistencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la expansión de asentamientos israelíes en la Ribera Occidental (Cisjordania) y Jerusalén son una gran parte del problema. Pudiera haber un atisbo de esperanza en la decisión de Netanyahu de apoyar la orden de la Suprema Corte relativa al cierre de un barrio ilegal, conocido como Ulpana, en el asentamiento cisjordano de Beit El.
El mes pasado, la Corte falló que este barrio había sido construido en tierra palestina y ordenó que fueran desmantelados sus cinco edificios, que albergan a 142 personas. Este lunes, Netanyahu les dijo a legisladores de su Partido Likud que la decisión del tribunal debería ser acatada. “Incluso si el fallo de la Corte es difícil para algunas personas, debemos respetarlo”. Algunos integrantes de línea dura del Likud han propuesto una legislación que anularía la decisión de la Corte y legalizaría al Ulpana de manera retroactiva. Esa es una idea terrible, no en menor medida porque debilitaría a la Corte, vital institución en cualquier democracia. Correctamente, Netanyahu ha exhortado a legisladores a que se opongan a la iniciativa cuando surja esta semana. Y, el martes, amenazó con despedir a cualquier ministro del gobierno que vote a favor de la iniciativa. Netanyahu sigue comprometido con su contraproducente política de asentamientos y, al parecer, aún está ansioso por apaciguar a la línea dura de su partido. En vez de demoler los edificios de colonos, ha propuesto mudar las estructuras a otra sección de Beit El. Con base en el Canal 2 de Israel, incluso pudiera ir más lejos y construir 10 nuevos edificios para cada uno de los evacuados.
En un discurso pronunciado el mes pasado, Netanyahu sugirió que aún ve el valor de un acuerdo. “Un acuerdo de paz con los palestinos es necesario, primero y sobre todo, con el fin de prevenir un Estado binacional”, dijo. Con base en una traducción al inglés. La demografía está presionando a Israel en esa dirección. En el ínterin, los palestinos desesperan al sentir que los asentamientos y puestos de avanzada se expanden tan rápidamente que pronto podrían imposibilitar cualquier oportunidad de una solución de dos Estados.
Netanyahu debería aplicar de inmediato la decisión de la Suprema Corte sobre Ulpana. En aras de la paz, debería ir mucho más lejos y declarar un cese a toda actividad de asentamientos e invitar a los palestinos a conversaciones serias. La reciente decisión de Netanyahu, de atraer al centrista Partido Kadima a su coalición, le ha dado espacio para actuar. Necesita usar su influencia para lograr el progreso de un acuerdo de paz que está en el claro interés tanto de israelíes como de palestinos.
Editorial de ‘The New York Times’