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Yo estuve en…

30 de diciembre de 2008 - 08:27 p. m.

Yo estuve en la exposición Los desaparecidos del Museo de Arte Moderno.

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Después de leer todos los testimonios sobre 2008 que publicó El Espectador el domingo 28 de diciembre, esta lectora se animó a escribir una “historia no contada”.

Yo estuve como guía ocasional en una de las exposiciones más recordadas de 2008 (y hubo varias, entre ellas la de Goya, incluyendo su saboteo, y las de la Luis Ángel Arango sobre arte alemán de posguerra). Su título, Los desaparecidos, resumía escenas de horror colectivo que hemos vivido y casi olvidado en América Latina en los últimos cincuenta años. Fue una muestra a la manera de la novela de Roberto Bolaño, Estrella distante. Vinieron obras de artistas colombianos, argentinos, uruguayos, brasileños y chilenos. Pudimos ver una bandera de Chile hecha con fémures de “desaparecidos” reales. Vimos los espejos de Óscar Muñoz y los retratos de los padres “desaparecidos” que buscan sus hijos, tomados por los militares en “adopción” forzada. Yo, que estuve también en la ciudad de Rosario, Argentina, pude ver de nuevo “las bicicletas” que aún pueblan muchas calles de esa ciudad y que vinieron a Bogotá en forma de “telares”. Esa imagen, de la bicicleta abandonada, representaba en la Argentina de la Dictadura “las huellas de lo real”, en este caso de quienes habían sido desaparecidos y cuyo único rastro visible era una bicicleta abandonada. En nuestro país hay quizá tres temas más (por lo menos) que podrían entrar en esta muestra, de una manera artística-sublime y no como un comercial (que presentan como cine): las masacres, el holocausto del Palacio de Justicia y el genocidio contra la UP. Pero esto no les importó mucho a quienes se concentraron sólo en la marcha del 4 de febrero. Ése es mi recuerdo de 2008. Entre tanto coctel e inauguración de festivales light, reconforta ver en Colombia, al menos de vez en cuando, una exposición como ésta que reivindica emociones sublimes y miradas íntimas sobre la violencia y el terrorismo de Estado (pues fue ése, por otra parte, el denominador común de la muestra). Ojalá podamos ver en 2009 algo sobre los 70 años del fin de la Guerra Civil española. Quizás alguien se anime a traer la exposición de fotografías inéditas de Robert Capa, que se inaugurará próximamente en Nueva York. Debo decir, para terminar, que debería haber una exposición permanente sobre el tema de “los desaparecidos”. Tal vez incluyendo el sobresaliente trabajo de José Alejando Restrepo, Teofanías, que también pude ver en julio en el Museo de Antioquia. Algo maravilloso sería ver de nuevo la obra de teatro La siempreviva, de Miguel Torres, que desapareció de cartelera después de más de 10 años de funciones, desde que se cerró el teatro El Local a finales de 2006.

Gabriela Amar. Bogotá.

La cultura en 2009

Después de leer el artículo de Manuel Drezner (El Espectador, 29 de diciembre), quisiera destacar dos noticias culturales que pueden ser significativas el próximo año. La primera debería ser la reaparición del Magazín Dominical de El Espectador. Creo que la sección cultural de los viernes en el periódico se dirige a esa meta. Varios lectores han pedido públicamente el regreso del Magazín.

La segunda sería el avance de las radios universitarias y la Radio Nacional, con un contenido de calidad, tanto en lo musical como en lo literario. Programas como Música y literatura, de Javeriana Estéreo, o Contexto público, de la Radio Nacional, siguen brindándonos espacios de pluralismo y diversidad cultural. Es cierto que la HJCK sigue sonando en la internet, pero ya no es lo mismo. Ojalá otras universidades sigan el ejemplo de las universidades públicas, más la Tadeo Lozano, y creen nuevas emisoras.

Carlos Cazagemas. Bogotá.

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