En ningún momento fui promotor, ni hice sindicación directa a Adriana Gutiérrez Jaramillo, senadora del departamento de Caldas por el Partido de la U ante la Corte Suprema de Justicia, para que se originara la apertura de la investigación preliminar por el presunto delito de concierto para delinquir, que se adelanta contra ella (El Espectador, mayo 25 de 2008, “El último contraataque de una senadora uribista”).
La desavenencia unilateral de parte mía comenzó cuando tuve conocimiento de que un reconocido paramilitar aspiraba a la candidatura de la Alcaldía de Victoria (Caldas), mi pueblo natal, y buscaba por todos los medios el aval del Partido de la U, como efectivamente lo logró.
Procedí a escribirle en mayo 7 de 2007 a Luis Guillermo Giraldo Hurtado, secretario general de esa célula política, alertándolo sobre esta aspiración y sin ningún eufemismo le detallé situaciones y nombres propios para demostrar la relación estrecha del aspirante y de los jefes políticos domésticos con ese grupo al margen de la ley. Esta nota fue remitida a la senadora Gutiérrez Jaramillo, y en un gesto sorprendente de mutismo y acuciosidad lo reenvió a Victoria, y sus destinatarios eran los jefes locales, el alcalde y un ex convicto, y , por supuesto, el candidato, quienes corrieron traslado de la mencionada nota a los cuarteles de los ‘paras’, en el Magdalena Medio (Puerto Boyacá y Norcasia). Todo indica que éstas eran las instrucciones de la senadora; como quien dice, quedé de candidato a un ‘motosierrazo’.
En junio 3 de 2007 le escribí a Adriana Gutiérrez, donde le expresaba mi perplejidad por su proceder y le advertía del estado de indefensión y peligro en el que me había colocado, ratificándole nuevamente mis denuncias que eran “secretos no a voces, sino a gritos y lastimeros”; además, le manifestaba que en la Fiscalía y en la Procuraduría General de la Nación cursaba la denuncia penal y la queja administrativa contra todo el staff parroquial del Partido de la U.
No obstante, todos estos esfuerzos para coadyuvar en la catarsis de los partidos, ya estaba en su apogeo el escándalo de la parapolítica y todos se daban golpes de pecho y con vozarrones estridentes anunciaban su inocencia sin que nadie les preguntara, como quien dice, “explicación no pedida, confesión manifiesta”. Fue un verdadero saludo a la bandera, siempre prevaleció la prepotencia de la senadora y concedieron al candidato un aval condicionado, figura nueva y rara en la política, junto con el de La Dorada, y ocurrió lo que tenía que ocurrir, sufrieron la derrota más estruendosa en las dos poblaciones. Afortunadamente ya no rondaba por estas latitudes la ‘Comandante Maribel’.
Como esta situación se me hacía difícil de comprender y aceptar, sobre todo por aquello del aval ‘condicionado’, pero ciertos hechos e interrogantes con respuesta implícita me condujeron inexorablemente a la comprensión, mas no a la aceptación, resolví entregar todos los documentos que envié al Partido de la U y rendir declaración juramentada ante la Corte Suprema de Justicia, en la investigación preliminar que estaba y está adelantando contra la senadora, haciendo énfasis en unos interrogantes, buscando que la Corte me ayude a dilucidar lo que todavía no he podido comprender. Este es el momento en que tampoco he encontrado una respuesta acorde que justifique estas alianzas non sanctas, fuera de tener unos apetitos desordenados de una cauda electoral.
Por ejemplo, mucho tiempo antes de sindicarse a Maribel Gálvez, de ser una comandante ‘para’, en todo el Magdalena Medio se conocían sus andanzas y su parentesco de afinidad con el señor Ramón Isaza, o sea, más de trescientas mil personas sabían de sus proezas, menos la persona que se iba a beneficiar de ese gesto filantrópico de endosarle 5.600 votos que se encontraban botados en una calle del barrio Las Ferias de La Dorada; estos votos tienen la misma procedencia y la misma mácula que los que se depositaron en los departamentos del Cesar, Magdalena y Sucre a favor de los congresistas que están recluidos en La Picota con medida de aseguramiento.
No acostumbro a eludir situaciones por complicadas que sean, no acostumbro a lanzar la piedra y esconder la mano, lo que yo deduzca de la lógica y del análisis, y lo exprese es únicamente de mi responsabilidad.
Marco Aurelio Uribe García,Manizales.
El Ricardo Franco y más
La nota sobre la vida de Hernando Pizarro Leongómez dice que el Frente Ricardo Franco salió del seno del M-19, creado por Hernando Pizarro. Tengo entendido que ese frente salió de las Farc, creado por un guerrillero de apellido Rey, alias Javier Delgado. Este señor fue quien realizó la famosa purga en que fueron asesinados 144 guerrilleros. No sé qué papel desempeñó en esa acción Pizarro.
Insisto sobre la división del periódico en cuadernillos, así como estaba antes cuando era semanario (y cuando era diario, antes). A mí me interesan los comentarios y debo hojear hasta más de la mitad del dominical (sólo leo prensa los domingos) para llegar a ellos.
Quedé sorprendido por una lectora que compra el periódico por Mavé y su tarot. Siempre me ha parecido esa sección como signo de mentalidad agüerista, fanática. Me parece falta de seriedad de un periódico gastar papel y tinta en eso. ¿La prensa de los países desarrollados tiene esta sección?
Por lo demás, El Espectador se afirma como el periódico que Colombia necesitaba a gritos, para superar la mediocridad y el amarillismo de nuestra gran prensa.
Álvaro Villamizar Berbesi. Bogotá
Columnistas
Les dedico a Ramiro Bejarano, a Felipe Zuleta a Iván Cepeda lo que escribe en su columna Aura Lucía Mera: “Insultamos. Juzgamos. Señalamos. Nos lavamos las manos en el mismo estiércol y nos limpiamos con diferentes lados de la misma toalla. Cada cual barre su porquería hacia dentro y la que sobra la avienta al vecino. Vociferamos al unísono sin jamás escucharnos. Todos creemos tener la razón”.
Cristina Aranda, Bogotá.