Habíamos visitado Astrid y Gastón meses atrás, pero, recientemente anunciaron nuevos platos.
En el menú de su sitio en la red me llamó mucho la atención un Tataki con atún y salmón sobre una terrina de aguacate y bañado en leche de tigre. ¡Oh frustración!, todavía no lo tenían en el restaurante. Pero a cambio había muchas cosas buenas para escoger.
Astrid y Gastón es una cadena elegante, con restaurantes iguales en Lima (donde nació), Buenos Aires, Panamá y Bogotá. Por supuesto, Gastón Acurio, un muy prestigioso chef peruano, no puede estar en todas partes. Elabora los menús y entrena al chef y a la gente de cada restaurante. Pero, ¿qué tanto puede una persona, por bien entrenada que esté, sustituir al chef Gastón Acurio?, ¿qué recetas de carnes, salsas o pescado no hay que ajustar en el último instante? Y en ese instante se necesita el arte del chef.
El sitio es precioso, con espacios bonitos y ambiente delicioso. De mucho movimiento y luces. Un bar grande y ruidoso, bien arreglado, y precios altos. La carta se caracteriza por ser amplia y sugestiva. Cambia con frecuencia. Siempre encontraremos algo nuevo en Astrid y Gastón.
Hay nuevos platos en la carta más muchos de los tradicionales. Esta dividida en cebiches, entradas de la temporada con precios de $39.000, una sesión “aire, ríos, valles y montañas” con precios de $35.000 a $61.000. Cinco platos principales de $38.000. Tradicionales para iniciar con precios de $31.000.
Iniciamos con “Pan con Chicharrón”. Las tiritas de chicharrón crocantes se envuelven en unas delicadas crepes de chicha de maíz morado. Se arma la crepe con un encurtido suave de cebollas y pimentón y una deliciosa compota de rocoto y criolla de papayuela. El resultado es una delicia. Trío de tiradito de las costas del Pacífico con pescado de anzuelo, compuesta por corvina a lo chalaca, que nos estaba muy sápida, mero en láminas con una mayonesa suave de ají amarillo. Estaba fantástica. El pargo con salsa de ajíes estaba sensacional. La presentación era preciosa, en un plato largo con tres divisiones. Una verdadera delicadeza. Pulpo al carbón con puré cremoso de garbanzo, con chimichurri clásico y perejil, acompañado con piquillos y verdes orgánicos, realmente no era nada del otro mundo. Ají de gallina: un guiso cremoso de pollo con pecans, ají amarillo y mirasol. Desabrido y sin gracia. Cochinillo de veinte días confitado, con frutas secas y mostaza, papas y morcilla criolla. Un plato agradable sin merecer muchos elogios. La salsa va bien con la piel crocante del cochinillo. De postre pedimos “Picarones Clásicos”. Especie de churros o roscones de camotes (batata) y ahuyama, con miel de especies y helado de crema. Realmente deliciosos. Recomendables.
Notamos inconsistencia en la calidad: hay platos muy buenos y platos que no están elaborados con el compromiso que un restaurante debe tener con cada uno. Esperamos de un restaurante de estos abolengos, reputación y precios, una calidad impecable en todos sus platos. Sin embargo, se come bien en Astrid y Gastón.
Carrera 7ª N° 67-64. Tel.: 211 1400.secomebienaqui@gmail.com