Es un restaurante muy concurrido. Ha trascendido la moda, el servicio es placentero, familiar y relajado.
Está siempre lleno de clientes no muy exigentes, pero tampoco manipulables por la moda o trucos baratos publicitarios. Sus clientes van por lo general con su familia. Los precios son relativamente módicos. No es ni pretende ser un restaurante de alta cocina. No ofrece nada que llame la atención o que se destaque entre lo que en el medio se llama “comida italiana”. Ojo, no estamos hablando de culinaria italiana, de eso aquí se da poco.
En la carta encontramos las formas de pastas de siempre: espaguetis, canelones, tortelini, fetuccini, ñoquis, acompañados de las salsas de siempre con precios entre $14.000 y $24.000. Nueve “antipasti”, también los de siempre: carpaccio de res, de salmón y de pulpo, prosciutto sobre melón, con precios alrededor de $18.000. Cuatro sopas de $8.900. Cinco ensaladas. Cinco pizzas, las que se encuentran en todas partes. Rissotti. Siete “frutos del mar” con precios entre $32.000 y $42.000. Vitello (ternera), seis entre $24.000 y $32.000. Cuatro pollos (llama la atención un pollo con tomate seco, aceite de oliva y albahaca). Y los dulces que, por supuesto, comienzan con tiramisú y siguen tortas con el consabido helado de vainilla. Hay una carta de vino con precios aceptables.
Pedimos Carpaccio de res. Son tajaditas de lomo, corazones de alcachofas rúgula y láminas de parmesano. El plato un poco desabrido, pero aceptable. Seguimos con “Vegetales a la plancha”, un plato de pimentones, espárragos, berenjenas, zucchini , champiñones, tomate y cebolla con aceite de oliva y vinagre balsámico. Los vegetales estaban preciosos, con colores vívidos y excelente textura, lo que es fundamental en este menú. El tomate estaba inigualable en su sabor y textura, y los calabacines especialmente sabrosos, destacables. La focaccia que nos pusieron de inicio va perfecta con los vegetales. Este plato es de mención especial. Capeletti de ricota y espinaca. La pasta es fina y suave, con buena textura y buen sabor. A la salsa de tres quesos no se le notan los tres quesos, insípida y empalagosa, hay que completarla con el parmesano nacional rallado que ofrecen para todas las pastas. “Escalopes de ternera a la plancha” con alcachofa y champiñones acompañados de espaguetis. La ternera cocida en su punto y bien condimentada, la salsa con demasiada crema de leche que la hace un poco hostigante y los espaguetis, pasta hecha por ellos, de muy buena calidad. La “torta de maracuyá” estaba rica y con un “crust” bien hecho.
Si esperamos una comida sencilla, sin grandes emociones gastronómicas, amablemente servida y a precios considerados, vamos a Di Lucca, pedimos unas buenas pastas y escogemos cuidadosamente de la carta una ternera y un antipasto, y… comemos bien.
Carrera 13 N° 85-32. Tels.: 611 5665 – 257 1700.