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La Tábula

06 de marzo de 2009 - 11:16 p. m.

Tiene un año y medio de estar funcionando en el área de La Macarena. El espacio del comedor es amplio, agradable y con buena ventilación.

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El techo es de vidrio esmerilado, que con mucho sol puede ser molesto. Hay unas 22 mesas pequeñas con cupo para entre 40 y 45 personas. La presentación es muy informal, las mesas puestas con individuales de papel. La atención es buena. La gente es amable y conoce el menú.

La carta no ofrece complementariedad entre entradas y platos fuertes. Las “raciones” (nombre usado en La Tábula en vez de entradas), bien pueden ser, junto con un acompañamiento, un almuerzo abundante. Los “Principales” son platos muy grandes, que recomiendan para dos o tres personas y no vienen con sus guarniciones, o sea que no hay un intento de hacer una composición armoniosa del plato principal y sus guarniciones.

Esta la hace el comensal, cumpliendo esta parte de la responsabilidad culinaria que normalmente cumple el restaurante. Para ilustrar veamos algo de ambas listas. Hay 15 “raciones” que parecen platos fuertes, algunas de estas son: rabo de toro endiablado, murillo de res estofado, cocido portugués, gallina en salsa de queso paisa, chuletas de cordero, muchacho ahumado, pulpo a la parrilla con romero y cocido portugués.

Como “Principales”, con precios entre $47.500 a $55.000, tenemos, jarretes de cordero, chatas maduras a la parrilla, sopa roja de pescado y salmón a la parrilla, costillas de res, canillas de novillo y codos de cerdo confitado. Son cortes baratos e inmensos con los cuales se pueden cocinar excelentes platos con valor gastronómico si se maneja un buen respaldo culinario y buenas técnicas. Después de comer, nos parece que esto falta en La Tábula. Las otras partes del menú son 4 “Ensaladas” y 12 “Acompañamientos” (entre ellos aguacate, yuca marinada, caraotas, lentejas con pico de gallo, tomate asado, arroz blanco, envueltos de maíz, espárragos asados y remolachas escalibadas).

Empecemos a comer: el pan de la casa con tahine estaba muy bueno. Pedimos para iniciar “croquetas de pescado con suero costeño”. No hay ningún intento de buena cocina, exceso de bechamel y desabridas. Seguimos con “muchacho ahumado”. Es ahumado en horno de leña con poca cocción, cortado en tiritas e inmerso en un excelente chimichurri. Delicioso y recomendable. “Codillo de cerdo confitado”. El confitado es una técnica de cocción vieja, que consiste en cocinar la pieza de carne sumergida en aceite o su propia grasa, a fuego lento y por largo tiempo. La carne se puede conservar por mucho tiempo en su grasa. El problema es que el confitado solo no garantiza un buen plato. Puede requerir un marinado antes o una preparación al momento de servirse. En este caso, se doró en el horno sin alcanzar el dorado y la crocancia que requería el plato y fuera de su asombroso tamaño no tuvo nada especial. El postre fue “soufflé de arequipe”. No tiene nada que ver con lo que sugiere su nombre, o sea no está soufflé. Es algo apelmazado duro y muy empalagoso con un helado de vainilla encima.

En definitiva, estuvimos en el banquete de Asterix. Como dicen los franceses comida “gourmant”, lo contrario de gourmet. Grandes piezas de carne cocidos sin ninguna gracia.

Secomebienaqui@gmail.com.Calle 29 N° 5-90.

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