La cocina peruana ha hecho escuela reconocida en América Latina y empieza a conocerse en el mundo. Algunos de sus buenos chefs muestran creatividad, aportando nuevos platos, afianzados en su cultura culinaria tradicional.
Bogotá cuenta con una muestra de restaurantes de cocina peruana interesante. Uno de estos es Nazca, que ofrece platos de la comida criolla popular peruana, sin pretender presentar innovaciones. El sitio está lujosamente presentado, bonito, bien decorado y con meseros entrenados y amables. Los precios son altos, acordes con la calidad del montaje, mas no con la gastronomía ofrecida. Estaba lleno con grupos de gente de oficinas festejando algo, que no iban propiamente en plan de comer bien.
La comida peruana es la confluencia de varias vertientes, una de ellas, muy importante, es la asiática conformada por la japonesa o nikkei y la china cantonesa ofrecida por las chifas. Ambos grupos aportan magníficos chefs de origen japonés y chinos. Fuimos a Nazca decididos a probar su oferta de comida oriental, que ocupa un lugar prominente en su menú: “Comida oriental del Perú’ Chifa”. Allí encontramos dos o tres “chaufas”, “Saltado Tau-si”, “Sopa de wanton” y otros con precios de alrededor de $38.000 el plato. Por supuesto, encontramos en el menú toda la gama de platos peruanos tradicionales: Lomo saltado, Tacu-tacu, Ají de gallina, Mero a la chorrillana y más, con precios de alrededor de $42.000. En las entradas, con precios entre $20.000 y $40.000, están los famosos cebiches peruanos con aportes orientales como el “Cebiche de chicharrón panco, el “Cebiche chifero” y el “Cebiche Nikkei”, diferentes “tiraditos”, “anticuchos”, diferentes “causas” y otros más.
Arrancamos con “Cebiche Nikkei”, que no es más que el tradicional cebiche de corvina con limón, al cual le habían adicionado la salsa de ostras china que se consigue en frascos en cualquier tienda de alimentos china. La corvina estaba insípida y resultaba tan fuerte la mezcla con la salsa de ostras y el limón, que el plato resultó un fiasco. Lo acompañaba, mejorando en algo la situación, un pedazo de camote. Seguimos con “Jakao fritos con salsa Nikkei”. Son “wantones” (especie de empanadas chinas que bien hechas pueden alcanzar la sublimidad) rellenos con cerdo y langostinos. La salsa era de tamarindo, no tenía ninguna gracia, la pasta de los wanton estaba buena, liviana y sabrosa. El relleno absolutamente desabrido. Pedimos “Chaufa especial de cerdo, pollo y langostino”. Chaufa es arroz cocido frito con pollo, cerdo o mariscos, jengibre, cebolla y otras cosas. Esta Chaufa de Nazca más seca no podía estar. Los pedazos de cerdo, secos y tiesos. Nos ayudamos mucho con el vino para el proceso de deglución. Estaba realmente mala. He comido buenas chaufas en “Chifas” baratas de Lima y esta realmente no le da ni por los tobillos. Para postre pedimos la variedad que ofrece la casa. “Mousse de lúcuma”, “Suspiro de limeña” no siendo el mejor, estaba aceptable. “Arroz con leche”, que estaba infame, “Fresas estrelladas”, “Palitos crocantes de camote”, ricos.
Una experiencia desabrida. No comimos bien en Nazca, a pesar de sus manifiestas pretensiones y precios injustificadamente altos. Siendo de los mismos dueños, hemos comido mucho mejor en “14 Inkas”, con precios más bajos.
Calle 74 N° 5-28. Tel.: 321 3459.