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Palmeto

24 de octubre de 2009 - 11:58 p. m.

No íbamos en búsqueda de Palmeto. Nadie nos lo había recomendado, no sabíamos de su existencia y no aparece en ninguna de las guías de restaurantes de Bogotá que conozco.

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Íbamos a “Donde Guilles”, pero estaban cerrando, siendo un día de semana a las 8:30 p.m. La razón, nos explicó quien cerraba, era que no había un solo cliente. Palmeto está al lado de Guilles. Entramos a inspeccionar y encontramos un sitio grande y cálido. Tres recintos grandes, un bar, bien amoblado, buena decoración y abundantes meseros. Se notaba que no era un restaurante nuevo y efectivamente tiene 11 años de fundado. Cuento esto para responder la pregunta que seguramente se harán de por qué entré sin hacer la exploración previa que siempre hago. Con lo que vi, pensé, que aunque en Bogotá los riesgos al entrar a un restaurante son grandes, éste se podía correr razonablemente.

De las 13 entradas de alrededor de $15.000, escogimos “Anillos de calamares a la romana”. Hubo que pedir cambio. Aunque la fritura estaba sabrosa y bien hecha, la textura estaba excesivamente blanda, que no es propia de un calamar, no importa la técnica de cocción usada. Amablemente nos lo cambiaron por un “queso brie asado” con tajadas de manzana y panela rallada. Este plato no tiene exigencias culinarias grandes, pero tal vez por la prisa se había quemado y pegado al fondo del plato. El menú ofrecía platos de “pasta artesana” de $25.000. Cinco platos “TexMex” (tacos y burritos en diferentes preparaciones). Pero nos estimularon a pedir de entre diez y seis platos de pescados y mariscos: salmones, ostras, langostinos, róbalos, mejillones y otros con recetas no muy comunes. Indagamos sobre la frescura del pescado y la respuesta fue que estaban frescos y que llegaban todos los martes congelados. Rechazamos la oferta de pescados y mariscos y recordé que aquí, muchas veces, cuando dicen que el pescado es fresco, es que no está podrido. Nos fuimos por las carnes que se ofrecían en un menú extenso dividido en tres grupos: “Parrilla a la toscana” (8 platos) de alrededor de $28.000; “Cebú madurado” con varias salsas para escoger y una lista de seis llamados “los favoritos”. Escogimos “Lomito a la parrilla tajado con salsa de mostaza”, con papa a la francesa y vegetales calientes. Filete miñón con salsa de champiñones. Los vegetales estaban sabrosos y cocidos en su punto, con un buen puré de espinacas con crema. Las carnes muy maltratadas y no muy buen sabor. Las dos salsas eran un verdadero desastre: la de champiñones era una mala bechamel con hongos tajados, sin otros sabores. La otra, una mezcla sin gracia de mostaza y crema de leche. Los dos platos resultaron casi incomibles, preparados con culinaria de tercera. Pensamos que podría haber una recuperación con los postres, y esto no ocurrió. Pedimos helado de chocolate y vainilla con una cubierta crocante de chocolate. Los helados estaban muy duros, nada de cremosa suavidad.

Aprendí dos cosas: primera, se come mal en Palmeto y, segundo, hay que ser más responsable cuando se entra a un restaurante en Bogotá.

Carrera 13 N° 94-45. Teléfono 256 9043. secomebienaqui@gmail.com

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