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Baltimore y la desigualdad racial

04 de mayo de 2015 - 09:54 p. m.

La muerte de Freddie Grey vuelve a traer sobre la mesa el tema de la segregación de los afroamericanos en los EE.UU.

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El caso ilustra las fallas de un sistema democrático que coexiste con la desigualdad racial.

Aunque suela perderse de vista en muchos diagnósticos actuales, los EE.UU fueron la gran república esclavista del continente americano. La proclamación de la democracia representativa se hizo mientras centenas de mujeres y hombres eran esclavizados en las plantaciones de algodón y en otras labores domésticas y productivas. La Guerra de Secesión abolió la esclavitud, pero la segregación racial permaneció intacta en la estructura social y económica del país.

La inserción de los Afroamericanos al mundo político y cultural de 1960 y 1970 no fue suficiente para borrar las marcas de la sociedad esclavista. A pesar de los triunfos cosechados por el movimiento de los derechos civiles de M. L King, y de la intensa politización a favor de las comunidades negras provocada por la descolonización de África y la oposición a la guerra del Vietnam, en muchos estados de los EE.UU. los afroamericanos continuaron siendo tratados como ciudadanos de segunda categoría. La desigualdad racial no ha dejado de manifestarse ni un solo día en la historia estadounidense.

Fredie Grey fue capturado después de tener un ‘contacto visual’ con un grupo de varios policías en Baltimore, Maryland. Le fue encontrada una navaja de bolsillo que justificó la detención. Lo que sucedió entre la detención y la grabación del video en el se le arrastra desde el suelo hasta una patrulla no es claro. Los policías señalaron en un informe que la captura y la detención se hicieron sin recurrir al uso de la fuerza, pero lo cierto es que a su llegada al hospital Grey tenía las vértebras cervicales y la traquea fracturadas. Murió una semana más tarde.

En Baltimore, durante los últimos cuatro años, tuvieron lugar más de cien juicios relacionados con brutalidad policial y violaciones a los derechos humanos, todos ganados por las victimas. Una investigación reciente reveló que uno de los patrones de los casos consiste en que las víctimas son jóvenes afroamericanos agredidos por policías blancos en áreas con altas tasas de desempleo, pobreza y tráfico de drogas. Al prejuicio racial del cuerpo policial se suma el mal momento económico que vive la ciudad, sumida desde hace casi veinte años en una desindustralización irreversible que ahogó la producción de acero, los transportes y la industria automotriz.

Hay quienes han señalado que las muertes de Grey y de M. Brown representan casos aislados de violencia en Maryland y Missouri. Es falso. Aunque no pueda sostenerse que el irrespeto del protocolo médico durante la detención se explique porque Grey era negro (este elemento es importante, porque quizá lo hubiera salvado), ni la desigualdad racial ni la marginalización social pueden olvidarse para explicar esta nueva muerte.

La desigualdad racial produce segregación, y la segregación produce violencia, incluso si se vive dentro de una democracia. No lo olvidemos. 

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