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Las sanciones contra Rusia

04 de enero de 2016 - 09:00 p. m.

Los miembros de la Unión Europea desean alargar por seis meses las sanciones contra Rusia por su implicación en la guerra ucraniana.

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En los últimos días, varias fuentes han confirmado que entre noviembre y diciembre de 2015 los líderes europeos sostuvieron reuniones donde el tema se abordó a puerta cerrada. El acuerdo entre Alemania y Francia sobre la necesidad de alargar las sanciones (y entre estos países y los EE.UU.) fue tácito y no requirió de debates.

Es natural que los líderes europeos busquen abordar el tema de forma discreta ahora que cualquier solución en Siria debe pasar por el Kremlin. La canciller alemana Angela Merkel se mostró interesada en que las discusiones sobre las sanciones fueran tratadas lejos de los micrófonos y de las grandes agendas de noticias, previendo el papel esencial que Rusia puede jugar en varias de las crisis internacionales actuales.

Las primeras sanciones contra Rusia fueron decretadas entre julio y septiembre del 2014, después de la destrucción del avión de Malaysia Airlines por un misil de presunto origen ruso. Tuvieron como objetivo impedir que las empresas del sector bancario y energético se financiaran en los mercados europeos, y junto con la baja de los precios de los hidrocarburos, contribuyeron a la recesión económica rusa. La anexión de Crimea impulsó a los europeos a confirmarlas y a crear otras nuevas.

Para Angela Merkel y el presidente francés François Hollande, el levantamiento de las sanciones está supeditado al cumplimiento de los acuerdos firmados en Minsk el 11 de febrero de 2015 (que contemplan un cese al fuego, el retiro de armamento pesado por parte de los beligerantes, el intercambio de prisioneros y la reforma de la constitución ucraniana). El gobierno del presidente Obama se encuentra en una línea similar y ha hecho llamados reiterados a Moscú para que cumpla las obligaciones pactadas en los acuerdos.

Sin embargo, en la frontera ruso-ucraniana la situación hace difícil para cualquiera de las partes en conflicto aplicar los acuerdos sin renunciar a los réditos territoriales y políticos de los enfrentamientos armados. Las múltiples trabas creadas por los separatistas y las autoridades ucranianas no permitieron que a finales del 2015 se restablecieran los canales de diálogo. Las reuniones entre los representantes europeos y estadounidenses a mediados de noviembre al margen del G20 en Turquía, donde se discutieron las modalidades de las nuevas sanciones contra Rusia, tampoco contribuyeron a la creación de una atmósfera de entendimiento con el presidente Putin.

Desde Moscú también se han tomado medidas para sancionar a los productores agrícolas europeos —en particular a los franceses—, cuya filiar porcina ha perdido 44 millones de euros después de que Rusia decidiera detener sus importaciones. No obstante, en el corto plazo es difícil que el gobierno ruso pueda responder con la misma eficacia las sanciones impuestas por los europeos.

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