En el 2028 escribí 28 columnas dedicadas a temas nacionales e internacionales. Como suele ocurrir, los comentarios de mis lectores aumentaron considerablemente durante el periodo de contienda presidencial. También aumentaron los comentarios spam que promocionan sospechosa y repetidamente formas de hacerse millonario trabajando poco y desde casa…
Mis errores ortográficos no pasaron desapercibidos: empecé mal el año con una columna dedicada a los comentarios de Mario Vargas Llosa sobre Cataluña, en la que escribí ‘deprabado’, con b y no con v. En mayo, al hablar del arribismo colombiano, conjugué el impersonal ‘haber’ en tercera persona ‘si hubiesen siete pecados capitales’, en lugar de ‘si hubiese’, que es la forma adecuada. Mea culpa.
Mis columnas ‘Ese Popeye que llevamos dentro’, en la que critico la admiración de muchos colombianos hacia el ex-sicario John Jairo Velásquez, y ‘La constatación de la impotencia’, en la que sostengo que los simpatizantes de una solución bi-estatal para Palestina e Israel constituyen una minoría impotente que carece de influencia diplomática y militar en el Medio Oriente, fueron las más comentadas en el 2018. Sobre la admiración a Velásquez debo decir que es y será contraproducente, porque reproduce la fascinación por un estilo de vida sanguinario, fundado en la ‘viveza’ y en el todo vale. Uno de mis lectores mencionó que deberán pasar ‘muchos años antes de que la infame mancha del narcotráfico desaparezca’ y tiene razón. Agregaría que el tiempo quizá no sea suficiente, si no se le suma un esfuerzo colectivo consciente para rechazar a este y a otros ‘popeyes’. A pesar de lo difícil que resulta vivir en Colombia, hay otros tipos de comportamiento que pueden servirnos de guía de conducta (eso sí, no hay que perder el tiempo buscándolos en la jefatura de la Fiscalía o en la dirección del grupo Aval).
Muchos de los comentarios a la columna ‘la constatación de la impotencia’, del mes de octubre, expresaron puntos de vista argumentados y valiosos. Otros expusieron clichés e hicieron amalgamas estúpidas sobre los judíos, los fascistas y los nazis. A favor de los primeros está el hecho de conjugar la historia, la religión y la geopolítica para opinar sobre un conflicto que parece irresoluble, pero cuyo desenlace es incierto. La implantación definitiva de Israel en Cisjordania y en la Banda de Gaza creará un Estado policial que asfixiará a los mismos Israelíes. El drama palestino continuará vivo en todo el mundo musulmán y continuará siendo el principal factor de inseguridad tanto para la población israelí como para sus fronteras. El que a hierro mata, a hierro muere (Mateo 26:52).
El temor a convertirnos en una ‘segunda Venezuela’ fue citado a menudo por mis lectores, pero los meses pasaron y nada ocurrió. Lo único que nos puede pasar al abrir las puertas de Colombia es convertirnos en gente maravillosa como los venezolanos. El reto en este 2019 es no caer en las amalgamas y reconstruir con más acciones y menos discursos una coexistencia solidaria y armónica con nuestros hermanos. Es difícil, pero no imposible. El sátrapa seguirá instalado en Miraflores, jugando un juego ridículo y peligroso, prometiendo bombardear a diestra y siniestra y ordenando expropiar terrenos y empresas que ya no existen; terminará como los demás tiranos de la historia: sin ningún lugar a donde ir, odiado por su propio pueblo y embelesado por un delirio de grandeza en medio de la más grande miseria.
Feliz y prospero año 2019.