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Obama en tierra de Martí

21 de marzo de 2016 - 11:08 p. m.

Se dice que una foto vale más que mil palabras, pero hay unas que valen millones.

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Las imágenes de la familia Obama caminando por La Habana vieja están repletas de simbolismo. El primer presidente negro en la historia de los Estados Unidos es a la vez el primero en ejercicio que pisa el suelo de una Cuba independiente (cuando Coolidge la visitó en 1928 era semi-colonia gringa). Se rompe con uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría, se abre una nueva etapa entre dos rivales que hasta hace poco eran irreconciliables y se marca un hito en las relaciones de USA con América Latina.

Sólo 144 kilómetros de mar separa a Cuba de Cayo Hueso en la Florida, el punto más sureño de los Estados Unidos y las historias de los dos países han estado entrelazadas entre sí desde tiempo atrás.

Aún siendo Cuba colonia española, el Manifiesto de Ostende de 1854 declaró que Cuba hacía parte “natural” del territorio estadounidense. Fue en Nueva York donde José Martí pasó gran parte de su exilio y escribió la mayoría de sus textos políticos, periodísticos y sus más memorables poesías, mientras lideraba desde la distancia la lucha independista en Cuba. La expulsión de los españoles significó pasar del dominio de una potencia a otra: con la Enmienda Platt, USA se abrogó el derecho de invadir a Cuba cuando quisiera para “reestablecer el orden”. Durante decenios, Cuba fue practicamente propiedad de los azucareros gringos y el destino favorito de sus mafiosos. También se forjaron fuertes lazos culturales: el ron y los puros cubanos se popularizaron en USA, Ernest Hemmingway se la pasaba entre Cayo Hueso y La Habana y el beisbol se convirtió en el deporte preferido de la isla.

A partir de la Revolución de 1959, las relaciones se congelaron. Se impuso el bloqueo y los cubanos en Miami -republicanos, a diferencia de la mayoría de los latinos en USA que son demócratas- aprovecharon el gran peso que tiene la Florida en el ajedrez electoral para que nadie se atreviera a modificarlo.

Con la decisión histórica de Obama, el exilio cubano ha perdido su poder de veto. Hoy, los jóvenes cubano-americanos se sienten más americanos que cubanos, no tienen los rencores de sus padres e incluso ven la apertura como una oportunidad de negocios. Para USA, la amenaza ya no es el comunismo sino el capitalismo de la China (comunista). Y para Cuba, el Tío Sam es hoy socio ideal para la modernización.

La visita de Obama es también un gesto a toda América Latina. La normallización había sido una vieja petición y una buena relación entre Cuba y USA son claves para toda la región. Ambos tienen coincidencias estratégicas en la paz en Colombia y podrían trabajar juntos, aunque en sigilio, para evitar turbulencia en Venezuela, como lo ha sugerido Juan Tokatlian.

“La historia es una serie de eventos previamente sin precedentes”, nos decía un profesor en la universidad. Imaginarios construídos durante décadas se derrumban y escenas que ayer se creían impensables se vuelven cotidianas. Luego de esta visita, las cosas jamás volverán a ser las mismas.
 

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