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Chocó tiene cura

22 de julio de 2016 - 10:26 p. m.

La marcha del 20 de julio podría catalizar la participación más allá del paro cívico previsto.

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La manifestación multitudinaria  es un hecho que llevará  ministros a Quibdó con el anhelo de evitar el paro cívico convocado para el 17 de agosto.  Circulan con fuerza las propuestas de no izar tampoco la bandera nacional el 7 de agosto y de no votar en el plebiscito por la paz. El movimiento de protesta podría obligar al gobierno nacional a sentarse a negociar el pliego de peticiones de los chocoanos.

¿Con quiénes? Con el  Comité de Salvación y Dignidad del Chocó, integrado por periodistas, ingenieros y docentes
que tienen la memoria de paros anteriores y convocan este.  El gobierno firmará y cumplirá a medias, hasta la siguiente marcha grande con el mismo pliego de peticiones −en esencia−.  Es un ciclo que vale la pena intentar cambiar.

La sociedad civil activa no ha encontrado la forma de poner a la clase política y a las instituciones locales en la ecuación de la protesta. No son destinatarios ni aliados de esta. Pero si los ciudadanos logran que el gobierno central acceda a hacer más inversiones regionales, los pillos se frotan las manos, pues tienen capturadas las instituciones para sacar su tajada. 

Por eso la opinión nacional no se alinea con la protesta chocoana: «cuál abandono estatal si lo que les llega se lo roban», y la conversación está empantanada.  Poco interés de los medios  −ni con  vendaval −, y el gobierno, sin afán. Parece el momento indicado para un replanteamiento.  «No hay que seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes», se dice.

Los eventos,  los periodos, los actores, el lenguaje y las estrategias admiten innovaciones.  Los únicos eventos no deberían ser marchas y paros. Además del periodo presidencial, importa el de los mandatarios locales.  La división de tareas en la sociedad civil permitiría nuevos actores diferenciados. La auto-crítica o asunción de responsabilidad ganará calado para el mensaje.  Escalonar y priorizar los objetivos con seguimiento técnico puede mejorar la efectividad.

Una buena noticia es que en la movilización de este 20 de julio participó un grupo de jóvenes profesionales, con el eslogan «Chocó tiene cura», y los periodistas fueron más activos. Una cura que fundamentalmente deberá provenir de la propia comunidad chocoana, con el apoyo del Estado nacional. Jóvenes con formación que rondan los 30 años y que son conscientes de que les está llegando la hora de tener responsabilidad directa en los asuntos de su tierra, es decir, de librar batallas arriesgadas.

Una generación que sabe el enorme daño que ha causado la corrupción, y con valores e incentivos para tener integridad. Las innovaciones pueden provenir de ellos y de otros que ya están en el servicio público haciéndolo bien. Los retos en la salud, el transporte, la educación y el medio ambiente son dignos de sus talentos. @DanielMeraV

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