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Duque, Bicentenario, Plan de Desarrollo y largo plazo

02 de febrero de 2019 - 12:00 a. m.

La necesidad de reeditar la planeación de Visión Colombia II Centenario.

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Hay que cogerle al presidente Duque sus palabras en el foro de Semana “Colombia 2019: ¿para dónde va el país?”:

“En el año del Bicentenario, como sociedad vamos a reflexionar sobre lo que hemos sido como país y lo que queremos ser como país. (…) ¿Hacia dónde queremos que nuestro país avance?, ¿hacia dónde queremos que nuestro país se posicione?”.

Pues bien: tuvimos un ejercicio de planeación de largo plazo. Entre 2004 y 2005 se diseñó una hoja de ruta para los siguientes 14 años: la Visión Colombia II Centenario, bajo el liderazgo de Santiago Montenegro como director de DNP en el primer gobierno de Uribe.

La idea era seguir unos lineamientos de país para llegar a 2019 con la satisfacción de haber cumplido unas metas por encima de la discusión político-partidista. Pasaron tres lustros, llegó 2019 y la sensación que tenemos es otra. La de estarnos planteando las mismas preguntas de hace 15 años.

¿Cómo hacer para no repetir esa experiencia fallida y aprender de ella? Para pasar de las palabras de Duque a la formulación de una visión con grandes objetivos, estrategias, metas, acciones o reformas, y al diseño de una institucionalidad público-privada independiente que vele por la visión en la esfera pública.

Diseñar una institucionalidad no quiere decir crear nuevas entidades, sino, en este caso, coordinar instituciones e iniciativas para una nueva misión con marco legal. El Consejo Privado de Competitividad sería un actor importante, pero también los gremios de educación superior, por ejemplo.

La discusión del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 es un momento propicio para volver sobre esta “causa perdida”.

El presidente Duque y la vicepresidenta Marta Lucía están comprometidos con una nueva “Misión de Sabios”, y el presidente parece genuinamente preocupado por los impactos de la cuarta revolución industrial en un país como el nuestro. Tal vez ahí haya una oportunidad: darle un giro a la Misión de Sabios y encadenarla con la necesidad de actualizar la Visión Colombia II Centenario, que no podía prever el desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial.

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“Causa perdida”: en 2010 escribí: “¿Tiene Colombia unas metas de largo plazo que convoquen “la pasión” de la mayoría? Sí y no. Sí tiene unas metas, que no han sido debidamente institucionalizadas y que no “apasionan”. La explicación central es que no hemos consolidado una narrativa de para dónde vamos” (Plan de Desarrollo, 2019 y 2032).

Y en 2016, “si los pilares, estrategias y planes de acción de la política de competitividad parecen muy fríos (Visión 2032, Conpes 3527/2008), la Visión Colombia II Centenario aporta cuatro grandes objetivos con inspiración humanista” (Colombia, ¿sin largo plazo?).

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Ahora en 2019, las bases del nuevo Plan de Desarrollo tienen más énfasis en 2030 por los Objetivos de Desarrollo Sostenible que en la Visión de 2032, más centrada en productividad y crecimiento (requisito para mayor equidad), pero en cualquier caso ya esos horizontes no son propiamente de largo plazo.

En 2006-2007, cuando se pensó a 2032, teníamos 25 años para alcanzar un ingreso per cápita de país de ingresos medios altos. Tres periodos después, decía el presidente Duque en el foro de Semana:

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“¿Dónde queremos que Colombia esté ubicada en las próximas tres décadas en términos de ingreso per cápita? Hoy nuestro país puede tener un ingreso per cápita del orden de 7.000 dólares. Y la meta nuestra tiene que ser que Colombia se convierta en un país de ingreso alto, que supere los 25.000, los 26.000, los 30.000 dólares”.

Imagínense el número de veces que Santos repitió lo mismo mientras evadía las reformas estructurales y empeoraba el Estado vía corrupción. Necesitamos aprender de China y hacer algo serio en planeación de largo plazo, y aprender de Chile para tener una coalición de gobierno con identidad ideológica y programática.

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Aprendizajes que serían “regalos” cruciales para el país en este Bicentenario, al tiempo que vamos viendo la diferencia entre el Bicentenario de la Independencia y el Bicentenario de la creación de la República y nos apuntamos a los 200 años del Congreso Constituyente de la República de Colombia en la Villa del Rosario de Cúcuta de 1821, que amerita una ley de inversiones públicas focalizadas como la 1916 de 2018, por “la cual la nación se vincula a la celebración del bicentenario de la Campaña Libertadora de 1819” (atención parlamentarios de Norte de Santander, la oportunidad se da cada 100 años).

@DanielMeraV

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